miércoles, 15 de agosto de 2007

Una película de culto de una película de culto


La Venganza de Sweetback

A veces las películas tienen formas extrañas de llegar al espectador, sobre todo cuando se trata de filmes independientes, los cuales no tienen el apoyo de los grandes estudios para ser distribuidos. Pero cuando llegan a ser vistos y asimilados, esta semiclandestinidad puede resultar ser hasta beneficiosa al darles una aura de film de culto.
Este puede ser el caso de Badasssss!!!!! (preferimos usar el título original frente a la poco afortunada traducción de la distribuidora), una cinta del director Mario Van Peebles que aborda la dificilísima génesis de Sweet seetback’s badasss song, película bizarra, de escasísima difusión, de culto -por ser una de las pioneras del subgénero blaxpotation- y que dirigió su padre Melvin.
La película comienza con el estilo de un mockumentary o falso documental, con declaraciones frente a la cámara de los personajes que más adelante van a intervenir en el film. La voz en off del personaje principal nos va introduciendo en la historia, la de un joven director de color que acaba de tener su primer éxito en Hollywood y que se halla en una encrucijada: seguir adelante adoptando las reglas de un sistema que desprecia, o tratar de hacer una película que reinvindique a su raza, pero que obviamente sería muy difícil de hacer y distribuir.
Obviamente el camino que escoge es el segundo y en clave de comedia somos testigos de todos los trucos a los que tiene que recurrir el protagonista para conseguir financiamiento primero y luego para “sacarle la vuelta” al sistema para que los dejen trabajar tranquilos. Estos primeros momentos están tratados con humor efectivo, pero a medida que las dificultades aumentan, el tono de la película va cambiando a dramático, sin resentir el resultado final.
Van Peebles, quien hasta hace poco sólo ostentaba una sola película interesante en su haber (New Crime City), muestra que con una buena historia puede presentar no sólo un producto entretenido sino también valioso. Además, nos brinda una gran actuación al encarnar a su padre, un personaje muy sui géneris, cuya pasión por el cine sólo puede ser comparable a la de un Orson Welles o más bien a un Ed Wood Jr. (por el aspecto bizarro de su film).
El resto del variopinto elenco no desentona, y cumple a cabalidad sus roles en especial Terry Crews como Big T y por supuesto Rainn Wilson en el rol de Bill Harris el inseparable compañero hippy de Melvin.
El guión del mismo Van Peebles y Dennis Hagerty basado en la novela de su padre, presenta personajes muy bien construidos y una historia que si bien al comienzo es algo difícil de seguir (especialmente para quien no conoce los antedecentes), luego atrapa al espectador y no lo suelta hasta el emocionante final.
El epílogo del film resulta también original, porque todos aquellos personajes que al principio daban su testimonio a la cámara y aparecían interpretados por actores, al final aparecen dando sus declaraciones reales, sobre lo que Sweet Sweetback’s... representó para la comunidad negra a comienzos de los años ’70.
En pocas palabras Badasss!!! es una agradable sorpresa que nos muestra un cine, que a pesar de ser Norteamericano, no tiene el poder de difusión de las grandes distribuidoras de Hollywood, pero no por ello, deja de ser original, interesante y hasta didáctico, al mostrarnos parte de su historia a la cual normalmente no tenemos acceso.

UNA MIRADA AL FESTIVAL DE LIMA


Para alguien que sólo tiene oportunidad de ver buen cine vía videos piratas, películas por cable o muy de vez en cuando pescar la única buena película que estrenan en dos complejos de multisalas (la última vez que recuerdo que ocurrió eso fue con Match Point de Woody Allen), el ahora Festival de Lima es siempre una oportunidad invalorable de ver un cine normalmente nos está vedado.
Pero además también es la oportunidad de reencontrarse con antiguos amigos, ver de lejos algún director, un crítico extranjero o una estrella de cine y por supuesto conocer a nuevos amigos, como los amigos de Cinencuentro a quienes leo siempre y ahora he podido darle un rostro a sus textos. Hablar con todos es tan familiar como si empleáramos una lengua franca, y siempre se menciona allí a conocidos como Bergman, Godard …de tal manera que a los minutos de iniciar una conversación uno se siente como en familia.
Aunque es el tercer año consecutivo que coincido en Lima para el festival, esta es la vez que más oportunidad he tenido para apreciar películas (cuatro en tres días, con casi todas las entradas agotadas), y para interactuar con la gente que normalmente acude al festival y a pesar que siempre los tiempos han estado muy justos había momentos para intercambiar impresiones y charlar en los pasillos.
Dejemos los comentarios emocionales y vamos a comentar brevemente las películas que pude apreciar. De las que estuvieron en competencia, me gustó mucho como a la mayoría, Luz Silenciosa de Carlos Reygadas. No había tenido oportunidad de apreciar antes ninguna de sus películas, pero había leído lo que hablaban de él.
La película atrapa desde los primeros minutos, no entraré en detalles para no malograrles ese momento intenso a quienes no la hayan visto, pero ese inicio inquieta y nos mete de cabeza en una realidad, que es tratada con una sencillez documental, con un ritmo pausado, en base mayormente a planos de larga duración y que son cortados en seco para pasar a otra escena o a otra secuencia.
En otro momento espero escribir más sobre esta película, pero para terminar habría que decir que su final es totalmente conmovedor y aunque añade un tono distinto al realismo imperante hasta el momento, no resulta chirriante ni fuera de lugar: una de las protagonistas ingresa a una habitación totalmente blanca, de un blanco que casi hiere la vista y se acerca al cadáver de su ex rival…lo que sigue alcanza un nivel que sólo lo hemos visto en maestros como Bergman (aunque con resultados distintos, se parece mucho a una de las escenas cumbre de Gritos y Susurros) y Dreyer (algunos han visto aquí también rasgos de Ordet).
La otra película de la competencia que tuve la oportunidad de ver fue Una sombra al frente de Augusto Tamayo. Después de El Bien Esquivo, la película había despertado expectativas, sobre todo porque el director nuevamente realiza una película en un momento del pasado de nuestro país y porque se trataba de una novela que su padre había realizado sobre su abuelo.
Hablando primero de los elementos positivos, podríamos decir que es una producción muy cuidada, destacan los vestuarios, la elección de las locaciones (tanto en interiores como en exteriores), y hasta incluso el empleo del lenguaje más elegante que el empleamos ahora. El trabajo de cámara de Juan Durán también es digno de destacarse, las tomas en la selva, en las calles, en interiores poco o muy iluminados, le dan una película un registro propio, como lo tuvo en su momento El Bien Esquivo. Y por supuesto, los efectos digitales tienen momentos de lucimiento, como en la escena donde se cae un puente.
El problema está en la historia. El personaje de Enrique Aet, no termina de convencer, no nos quedan claro cuáles son sus motivaciones (¿por qué el afán de integrar siempre a la selva?), ni porque no puede establecerse nunca en lugar ni sentar cabeza. Recortar algunas escenas que no aportan nada (como el encuentro con la española en el barco), y agregar alguna otra que explique mejor la conducta de Aet, quizá hubieran ayudado a mejorar la entrega final.
Fuera de competencia tuvimos la oportunidad de ver dos películas: la primera La Petite Jerusalem de Karin Albou, una interesante mirada a un barrio compuesto por judíos y árabes (como el Jerusalén real), por parte de dos hermanas con realidades muy diferentes: Laura, una estudiante de filosofía quien quiere seguir los pasos de Kant y entregarse completamente al mundo de la filosofía y Matilde su hermana casada con un ortodoxo, quien trata de recomponer su matrimonio.
El registro de la película se acerca por momentos al documental, empleando mucha cámara en mano, y por momentos realizando una invasión casi asfixiante a la intimidad de los personajes, sin dejar de retratar la dura realidad que los rodea, un barrio que a pesar de situarse en una de las mayores capitales del mundo, es oscuro, solitario y muy peligroso.
La película se sigue con interés, aunque a veces cuesta seguir el camino de una subtrama a otra, ya que casi las dos historias tienen el mismo peso. Presentada en la Semana de la Crítica del festival de Cannes 2005, y programada tiempo después de la programación inicial, ha sido toda una suerte pescarla en el festival.
Finalmente está La Soledad del español Jaime Rosales, que cuenta la historia de dos mujeres Adela y Antonia, la primera madre soltera que llega a Madrid buscando nuevos horizontes y la segunda madre viuda de tres hijas adultas, unas de ellas con cáncer, la otra egoísta e Inés, que comparte el departamento con Adela.
Al igual que Reygadas Rosales elige un tratamiento casi documental para contar estas historias que se cruzan, con planos de larga duración y siempre fijos, aunque se vale de un recurso audiovisual, pocas veces empleado con tanta propiedad, como es el uso de la pantalla dividida, que nos permite una visión extraña y más completa de los personajes mostrados.
Los diálogos son muy naturales y a pesar de que los actores son poco conocidos, cumplen un rol muy destacable en este filme. Aunque hay momentos difíciles de seguir para el espectador poco acostumbrado, tiene en cambio otros bastante logrados, que terminan por presentar un film bastante redondo.
Para terminar, habría que insistir en el tema de la descentralización. Si bien este año, se ha llevado hasta Arequipa, el Festival bien podría retomar otras plazas como Piura o Trujillo o probar con nuevas como Chiclayo (desde acá nos ofrecemos a apoyarlos) o Cajamarca. Aunque se llame Festival de Lima, en realidad es o debería ser un festival para la mayoría de los cinéfilos peruanos, porque de lo que en realidad se trata es que NUESTRO cine, sea visto por gente nuestra.
Hasta el próximo festival.

jueves, 19 de julio de 2007

VER LA VIDA CON OTROS OJOS


Mi Vida sin Mí


Inicialmente pensamos este blog para llenarlo semanalmente con las críticas de todas las películas nuevas que hayamos podido ver. La falta de tiempo y una cartelera de cine cada vez más pobre han frustrado este intento, así que ahora hemos resuelto que sólo nos servirá para escribir sobre todos aquellos filmes, que realmente “nos cambien la vida”, como me decía un amigo: que su visión nos impacte tanto que nos haga ver la vida con otros ojos.
Y eso acaba de ocurrir con esta pequeña película de ingenioso título “Mi Vida sin Mí”, de la directora catalana Isabel Coixet, que me prestaron hace tiempo y que recién he podido ver.
La película es original desde su concepción: se trata de una producción española, de la productora de los hermanos Almodóvar, pero hablada en inglés, filmada en Canadá con un reparto internacional. De esta manera esta cinta más que una película española, tiene todas las características de una película independiente norteamericana, incluyendo aquella de que este tipo de películas prácticamente no se estrenan en nuestro país.
Mi vida sin mí, nos cuenta la historia de Ann, una humilde trabajadora de limpieza, casada desde muy joven, con dos lindas niñas, a quien se le acaba de diagnosticar una enfermedad incurable, que se la llevará de este mundo en pocos meses. En lugar de desesperarse o luchar contra ello, Ann toma la noticia con resignación, empieza a ver la vida con otros ojos y se hace una lista de las cosas que ella debe completar antes de irse de este mundo, entre las que se incluyen grabar mensajes para los próximos diez cumpleaños de sus hijas, ver a su padre en prisión, decir las cosas de frente, entre las que se incluye también que alguien se enamore de ella.
Es una lista aparentemente sencilla, pero la dedicación que Ann le pone a cada una de ellas, conmueve y es gran parte el motor que impulsa a la historia, que desde el plano inicial se nos presenta diferente: unas simples tomas de la protagonista bajo la lluvia, bajo una música de ensueño, y la suave voz en off de esta magnífica actriz que es Sarah Polley, nos ponen inmediatamente bajo la piel de la protagonista y sentimos como si realmente la lluvia mojara nuestra ropa y la hierba húmeda bajo nuestros pies con la intensidad de una primera vez.
A pesar de que las imágenes se van poniendo más realistas, la película mantiene a lo largo de su metraje, ese aire de ensoñación que sin embargo no entorpece para nada la narración fluida y creíble de la película.
Además de la brillante elección de un reparto verdaderamente de lujo, (en el que destacan Mark Ruffalo, Debbie Harry, María de Medeiros, Leonor Watling y un no acreditado Vincent Molina), de la fotografía de tonos cálidos brillantes que contrastan con el tema supuestamente melancólico del film, lo que hace que la película sea un bálsamo para los sentidos es también la excelente banda sonora, no sólo por los sonidos new age del músico español Villalonga, sino también por las excelentes canciones escogidas para el film por Coixet, cantadas en su mayor parte por gente que hoy está en la tercera edad y que siguen aún vigentes, como Gino Paoli, Blossom Dearie u Omara Portuondo.
En ese sentido es particularmente especial la canción “Senza Fine” de Gino Paoli, que se escucha dos veces, una para describir el personaje de Ann y la otra en una magnífica escena de ensoñación del mismo personaje que ocurre en un supermercado a la manera de un musical clásico de Hollywood o al Dancer in the Dark de Lars Von Trier. La fuerza de esta escena es tan grande que se nos queda grabada muchas horas después de haber visto el film.
Lo único que desencaja del conjunto es la infidelidad en que incurre Ann al proponerse la meta de lograr que alguien se enamore de él, pero la directora disimula este “bache” manteniendo la relación en un tono idílico casi platónico.
Ver “Mi vida sin mí”, definitivamente le puede cambiar la vida a cualquiera, por la profunda identificación que el espectador puede llegar a tener con el personaje principal y por demostrarnos que podemos llegar a ver la vida con otros ojos.


miércoles, 4 de abril de 2007

“Lo último que envejece es el corazón”

Aburrido y cansado decidí ver la película que compré en los piratas: Rocky VI (Rocky Balboa en su título original). No quise crearme falsas expectativas por los comentarios positivos de la crítica quienes decían que el filme culminaba dignamente la saga del boxeador.

Y, lo admito, Rocky Balboa es una buena película, no decepciona y entretiene de principio a fin. El éxito del filme es su falta de pretenciones. No quiere ser un clásico ni mucho menos una película que lleve al buen Sly (director y guionista del filme) a la estratosfera de directores de culto. Nada que ver. Rocky Balboa es producto de la madurez de un actor y director que nunca pudo superar su éxito interpretando al duro Rocky en los setentas.

Stallone acepta su edad y eso le ofrece una visión distinta a su personaje. Rocky está viejo, y administra su propio restaurant, que es como su baúl personal de gratos recuerdos; su gloria en el ring aún es recordada por muchos, sin embargo, la pérdida de su esposa le ha dejado sin motivación, visita constantemente su tumba y el barrio donde vivieron juntos, como buscando un consejo para saber qué hacer y qué rumbo tomar en su vida.

Rocky ya no es el mismo y los años pesan no sólo en él sino en quienes le rodean: su hijo, quien no soporta el apellido Balboa por vivir bajo esa sombra de éxito; Paulie, su cuñado, frustrado por su pasado; y una mujer que conoció desde muy niña a Rocky y que ahora, madura y madre soltera, es una “amiga” a quien Rocky intenta salvar de la soledad y pobreza y con quien planea tener su segunda oportunidad.

Estos personajes confluyen y se unen a Rocky, una especie de persona muy bondadosa, debido a su humilde pasado, preocupado por ayudar a sus amigos, en ese restaurant que en la película se convierte en un lugar amable, tranquilo, donde hay mucha cordialidad producto de la evolución y crecimiento de los personajes. Es aquí cuando la película se convierte en un filme de encuentros entre los más cercanos del boxeador, encuentros para sanar heridas, para empezar nuevas relaciones, es decir para tener nuevos bríos y sentirse vivos.

Y esto lo entiende Rocky quien dice “sentir algo en el sótano”, sentir que su espíritu aún está vivo y que la única forma de acabar con esa “bestia interna”, con esos demonios del pasado, es retomar aquello que le apasiona y que siempre le mantuvo vivo: el BOX.

El film además, plantea una historia paralela, la del actual campeón mundial de los pesos pesados, un joven triunfador que ha hecho mucho dinero en la actividad pugilística pero que lamentablemente no tiene el reconocimiento de la crítica especializada ni de la fanaticada. Mason Dixon no encuentra un rival de respeto con el cual pueda competir y eso le quita méritos, siente que le falta mucho y que no podrá demostrarse a sí mismo que vale. Tiene éxito económico pero vacío espiritual.

No seguiré comentando el filme pero lo que para muchos iba a ser una ridiculez se convierte en una peli nostálgica. No sólo la nostalgia de ver a Rocky entrenando con la canción clásica que movió al mundo en una época sino ver a un personaje humano que se siente derrotado pero que apela a un corazón más joven que nunca para seguir luchando y para demostrarse a sí mismo que “nunca se acaba hasta que se acaba”.

Si tuviera que destacar momentos que realmente me movieron está la conversación entre Rocky y su hijo cuando éste último le increpa que no intente regresar al mundo del box y Balboa, viejo y sabio, le da una lección donde el box se convierte en la metáfora de la vida misma: la vida es dura pero lo importante no es pegar más duro a tu oponente sino saber aguantar los golpes que nos da, asimilarlos y no hundirse.

La realización del filme es impecable. No es extraordinaria pero cumple a la perfección sus fines narrativos. La escena de la pelea está muy bien elaborada, sin excesos ni efectismos. Se nota el realismo de las imágenes televisivas de alta definición.

Pero bueno, les recomiendo la peli a los aficionados de Rocky y a quienes no pues la pasaran muy bien en un filme de personajes muy humanos, de pasados que nos atormentan, de tristeza y sobre todo de superación y de darnos segundas oportunidades por encima de nuestra edad o limitaciones porque –como le dijeron a Rocky- “lo último que envejece es el corazón”. (manuel eyzaguirre)

viernes, 23 de marzo de 2007

UNA PELÍCULA PARA LA ERA GLOBAL


BABEL


Nuestra habitualmente oscura cartelera cinematográfica se ha visto algo iluminada en estos días, con la presencia de algunos filmes ganadores del Oscar, como del que nos ocupamos ahora, Babel. Se trata del cierre de la llamada “trilogía del dolor”, de la dupla González Iñárritu/Arriaga, que comenzó en México con Amores Perros, siguió luego en Estados Unidos con 21 Gramos y ahora de una forma más global termina con Babel.
Babel sigue el mismo estilo de sus predecesoras: historias que se desarrollan de manera aparentemente paralela, pero que contienen algunos elementos en común, y se van cruzando o influyendo algunas sobre las otras.
En esta ocasión son cuatro historias: la de unos niños pastores marroquíes que juegan con un rifle que acaba de comprar su padre, la de unos esposos norteamericanos de los cuales la mujer recibe un impacto de bala del rifle mencionado, la de una niñera mexicana que cuida a los hijos de la pareja que está en Marruecos y quien debe viajar a México para la boda de su hijo y la de una sordomuda japonesa, desesperada y capaz de cualquier cosa por tener una relación.
El guión de Arriaga, maneja los hilos de las historias con su habitual pericia y nos va pasando de una historia a otra sin seguir un orden estrictamente cronológico, si no un orden propio, construido al interior de la película y va en crescendo de lo simple a lo complicado, haciendo que el espectador se enganche a las historias a pesar de la diversidad de espacios e idiomas de la película.
También a pesar de estas diversidades mencionadas, la película muestra unidad en su mensaje: la incomunicación, ya que a pesar de toda la tecnología que hace que este sea un mundo globalizado (en ese sentido, es sintomático como la noticia de la herida norteamericana se ve en tantos televisores alrededor del mundo), sigamos tan incomunicados como siempre, viviendo separados en mundos diferentes y por barreras internas que tiene cada ser humano y que nos impiden abrirnos a los demás.
González Iñárritu dirige correctamente al variopinto grupo de actores y logra extraer de ellos las reacciones que hacían falta para cada escena del film, que en este caso es digna de destacar porque ha tenido que explicarles sus instrucciones en idiomas que jamás ha utilizado, como el árabe, bereber o el japonés.
Técnicamente la película es también impecable. La fotografía de Rodrigo Prieto retrata con maestría lugares tan diversos como California, México, Marruecos y el ultramoderno Tokio. La música del ganador del Oscar Santaolalla cumple con crear las atmósferas adecuadas a cada lugar y por supuesto, sin el trabajo de edición de Mirrione y Crise, Babel no llegaría ser lo eficaz que es para contarnos 4 historias en una.
Sin embargo, para los que han seguido la trilogía, Babel no aporta mucho de novedoso, salvo quizá el hecho de retratar como muy pocas veces se ha visto, el mencionado fenómeno de la globalización; pero definitivamente Babel está lejos del nivel de Amores Perros y más lejos aún del de 21 Gramos.
Los que se aproximan por primera vez al mundo de González Iñárritu y Arriaga, podrán disfrutar mejor este film, y es quizá la última oportunidad que tengan para ver una película de esta dupla, no sólo porque se trata del fin de la trilogía, sino también por la lamentable y escandalosa forma en la que el guionista y su director mejicanos han terminado su relación.

jueves, 22 de marzo de 2007

SCORSESE, AL FIN EL OSCAR


Causó cierta emoción ver hace un mes como el gran Martin Scorsese de la mano de esos tres amigos geniales de cabezas blancas (cómo está pasando el tiempo, en cualquier momentos nos deja uno de ellos), el Oscar que le ha sido tan esquivo durante todos estos años.

Pero si bien Scorsese merecía el Oscar, la película por la que ganó, no lo merecía. Los Infiltrados no es más que una buena película de acción pero lejos de obras maestras como por ejemplo Raging Bull (Toro Salvaje), por la realmente debió llevarse el Oscar hace 27 años. Desde ese entonces la carrera del gran Martin no ha vuelto a esar la misma, pues salvo Goodfellas y Casino no hay mucho por destacar.

No es que no haya hecho buenas películas, estas siempre han sido superiores al promedio y manteniendo su propia identidad, pero están por debajo de la etapa que arrancó en los 70's con Mean Streets (1973), Taxi Driver (1976) y cerró magistralmente con Raging Bull (1980).

De todas formas, la obra del gran Martin es bastante sólida y ahora que ya tiene la estatuilla dorada (la cual por cierto no necesita), se puede ir tranquilo.

martes, 30 de enero de 2007

Maestro en plena madurez



VOLVER


Nada reconforta más a un cinéfilo, que seguir la trayectoria ascendente de un autor, que si bien ha tenido algunos desaciertos, no se quedó nunca estático, sino que prosigue su camino en busca de refinar su muy particular estilo de hacer cine, que desconcertó a propios y extraños allá, por los hoy ya lejanos comienzos de los '80.


Y es que a pesar de que Volver, significó para Almodóvar un regreso en varios sentidos (regreso a un pueblo como en el que pasó su infancia, regreso a trabajar con su actriz favorita), es también una película en la que el maestro de Calatrava se muestra más reposado y sutil que en otras ocasiones y se atreve a tocar de frente el tema de la muerte y hasta bromear con él.


La historia que nos cuenta Almodóvar es la de Raimunda, una joven madre que vive con un esposo ocioso y bebedor, cuya madre ha muerto hace poco, en su pueblo natal. Allá corre el rumor de que el espíritu de la difunta vaga por las noches ayudando a su anciana hermana.


Como en otras películas de Almodóvar, aparecen aquí algunos temas sórdidos, como crímenes, pasados dolorosos, incesto, etc. pero en la forma como los trata el realizador ahora, aparecen bastante suavizados, hasta el humor es menos grueso que en otras ocasiones, sin que por ello muchas escenas dejen de ser divertidas.


Definitivamente lo mejor de la película son las actuaciones, Almodóvar prueba una vez más que su fama de gran director de actrices no es en vano. Carmen Maura está genial como la madre y da gusto ver como ha asumido ahora plenamente el rol de una señora de la tercera edad (algo que en realidad ya habíamos visto en Valentín del argentino Agresti). Pero la que está sensacional es Penélope Cruz, quien tiene a su cargo un papel difícil, porque es un personaje que ha sufrido mucho y a pesar de eso tiene gran fortaleza para salir adelante. Penélope hasta se da el lujo de cantar el tango que da el título al film. Viéndola así, no entendemos que hace en Hollywood donde hasta la fecha no la han sabido aprovechar de este modo.


Filmada en tonos brillantes, que contrastan con lo sombrío de la historia y con una buena banda sonora de fondo, Volver es una película que se deja ver de principio y que además te deja un sabor positivo llegando al final, algo que ya es bastante para estos días.



Cine en Estado Puro

JAPANESE STORY

Ver la foto de la gran Toni Colette, en el artículo de mi colega Manuel sobre Little Miss Sunshine, me ha hecho recordar otra gran pequeña película, donde esta camino a excelente actriz que es Toni Colette, tuvo la oportunidad de expresarse en toda su dimensión.


Se trata de Japanese Story (ya ni recuerdo el horrible título en español que le pusieron en el cable), cinta australiana de bajo presupuesto, pero con una fuerza tremenda para contar una historia sencilla en imágenes inolvidables.


En ella, la Colette encarna a una geóloga que trabaja para una empresa y está desesperada por vender un software nuevo que ha desarrollado. Cuando llega de Japón un posible cliente ella es designada para enseñarle la empresa, y cuando cree que el cliente ya cayó, este pide antes de cerrar cualquier negocio, que le muestren el hermoso desierto australiano.


Ella acepta a regañadientes, porque cada vez más irá perdiendo la paciencia con este extranjero aparentemente amable, pero muy exigente y que pide ir cada vez a lugares más alejados. La travesía al desierto se convierte pues en un jornada tensa, cuya atmósfera se irá enrareciendo más, a medida que las dificultades vayan aumentando y llegan al clímax de la desesperación, cuando el vehículo de ambos queda varado, en una zona donde no hay posibilidad de encontrar ayuda, pues no entran ni llamadas de celular.


Él sin hablar casi sin inglés y ella sin saber nada de japonés, más la antipatía y la furia por haberse quedado botados de la forma más tonta, no son un el mejor punto de partida para empezar una relación.


Sin embargo acá la película da un giro completo y somos testigos del esfuerzo que tienen que poner el uno y el otro para tratar de superar sus desencuentros, porque está en juego su superviviencia.


Comienzan en este momento los mejores minutos de la película, narrada a través de bellísimas imágenes muy bien filmadas por Ian Baker, en las que el desierto del Pilbara es un personaje más (es increíble como pueden existir allá arenas tan rojas), con diálogos mínimos y casi sin música de fondo, la relación entre ambos personajes se sigue con interés, a pesar de la duración de algunos planos (más larga que el promedio), y el ritmo contemplativo de la película.


Si hubiéramos visto una película Made in Hollywood, el happy ending (final feliz), estaría ya cantado, y una vez más, la nóvel directora Sue Brooks (¿qué habrá sido de ella?), nos sorprende nuevamente con otro vuelco inesperado en la historia que eleva las emociones del film a otro nivel.


Como dije anteriormente la actuación de Colette, en esta película es soberbia, muestra una gran expresividad para mostrar cada uno de los variados estados de ánimo por los que pasa su personaje y su contraparte el japonés Gotaro Tsunashima le da la réplica bastante bien. Como ejemplo de su química, basta aquella escena en la que él le explica todas las acepciones de la palabra "hai", mientras ella a cambio, le enseña como desert (y dessert) puede significar desierto o postre.


Las escenas finales son simplemente desgarradoras, pero no en el sentido telenovelesco de gritos, llantos, música grandilocuente y excesos, sino precisamente por todo lo contrario emociones contenidas, en una secuencia larga y pausada, con una tierna música de fondo (mérito de Elizabeth Drake) que sin embargo no contiene ningún plano de más, y que es imposible contemplar sin un nudo en la garganta.


Japanese Story, es cine en estado puro, que se basa justamente en la fuerza de las imágenes que son capaces de convertir una historia simple, en una inolvidable. Se agradece (gracias Cinemax), la visión de este tipo de películas, en momentos en las que el cine que más se ve, sigue apostando por los efectos especiales y lo artificioso, en lugar de volver a la sabiduría de los primeros tiempos.

viernes, 26 de enero de 2007

Pequeña Gran película


Hace un mes salí a la feria Balta e hice mi acostumbrado recorrido por los stands de piratería. En mis compras cinematográficas descubrí una película que llamó mi atención por lo chillón de su portada y por el motivo de la misma donde un grupo de personas corrñian tras una combi; esta peli era Little Miss Sunshine. No había oido nada de ella y verla fue realmente toda una sorpresa.

LMS es un road movie con todas las características que este tipo de películas nos ofrece: una familia que inicia un viaje motivados por que la hija menor participe en un concurso de belleza. Esta excusa sirve a los directores Jonathan Dayton y Valerie Faris (en su ópera prima) para mostrarnos cómo una familia disfuncional se une a lo largo de un viaje tragicómico con un final esperanzador y que a la larga se convierte en una gran crítica del estilo de vida de algunas familias norteamericanas.

El inicio de la película es sorprendente: una breve presentación de todos los personajes y un almuerzo bastan para iniciar el viaje. Esta primera media hora es fundamental porque los directores, en base a planos sin movimiento, cerrados y muy iluminados nos muestran a una familia que aparentemente está unida en un almuerzo donde conocemos a un abuelo adicto y lascivo, a un joven que desde hace 9 meses no habla como reto para ser admitido en la Escuela de Aviación y como decisión personal; al tío homosexual, suicida e investigador de Proust, a la madre conformista; al padreescritorfrustado que tiene una teoría de 9 pasos para ser un ganador y finalmente a un personaje fundamental, la hija menor presionada por su padre para que nunca se convierta en una Loser, niña que también sueña con ganar un gran concurso de belleza.

Los directores del filme acertaron con mostrar gran parte de la película bajo la mirada de la niña (interpretada por la sorprendente Abigail Breslin). Se agradece que hayan roto con los tópicos del niño filosófico que a veces está presente en algunas películas de la gran industria (caso Dakota Faning por citar alguno). La niña es libre, inocente, sufre y sueña pero no se deprime ni reflexiona en ningún momento, simplemente su espontaneidad se transmite claramente en el filme.

Sobre el resto de personajes pues todos destacan, en especial Alan Arkin (quien interprte al abuelo). Su participación en el filme es fundamental, y en un primer momento odiamos al abuelo atípico, inmoral, sin valores a quien finalmente vemos como es el más claro en sus sentimientos, en su forma de ver la vida al estilo hippie y quien ama libremente sin las hipocresías que rodean al resto de sus familiares.

La peli además es una gran crítica a la cultura del éxito que rodea a la sociedad norteamericana y a la presión que ejercen los padres para que sus hijos alcancen triunfos que sus padres no lograron alcanzar. Greg Kinnear como padre está magnífico. Cree que el mundo está hecho para los ganadores porque en realidad él es un perderdor. Su rostro frente a las cámaras está alcanzando una madurez que se agradece. Ya no le teme a las arrugas y pasa de la tristeza al dolor sin poses ni sobre actuaciones. Lo mismo con la gran Toni Collette, madre de la niña en el filme.

A pesar de todo la peli es muy positiva. La tragedia ronda una parte de la peli pero la motivación de lograr el objetivo del viaje es más y hacia el final se nos pueden caer muchas lágrimas al sentir que la más inocente y limpia del grupo sufrirá. Durante las escenas finales, en el concurso de belleza, se nos muestra una realidad mundial: la b´suqueda de la belleza perfecta, los estándares de lo que es bonito y lo que es feo y de cómo muchas veces podemos influenciar a nuestros hijos, hacerles creer que esos estereotipos son los correctos cuando muchas veces lo auténtico, lo espontáneo y transparente es más sólido para crear una personalidad ganadora; eso mismo es lo que afrontan los perosnajes en el final del filme que en mezcla de risa y llanto nos hace reflexionar sobre cómo llevamos nuestra vida y sobre cómo muchas veces buscamos la felicidad en lo material y en logros públicos que no hacen más que someternos a un vacío espiritual del que muchas veces no logramos salir.

LMS es una peli que costó 7.5 millones de dólares. Ha recaudado muchísimo más y está llena de premios (es más, es una posible ganadora del Oscar a mejor película). Una muestra que para hacer un filme agradable, vistoso, divertido e inteligente no hay necesidad de un millonario presupuesto, ni de efectos visuales exagerados; basta una buena historia, sin grandes pretenciones pero con una visión del ser humano actual, vacío y lleno de problemas que siempre tiene una segunda oportunidad para superarlos. (manuel eyzaguirre)

jueves, 25 de enero de 2007

¿Por qué contar con un cine nacional?


En momentos en los que el cine nacional lleva una lucha desesperada por reclamar sus derechos, acá un ensayo que intenta explicar porque no nos podemos dar el lujo de despreciar la oportunidad de contar con un cine propio.

En Chile, se dio hace poco una ley que como objetivo el desarrollo, fomento, difusión, protección y preservación de la industria audiovisual y las obras existentes. Esta ley, sumada a las que ya existen en Argentina, Brasil y en otros países de América Latina, es una manera de hacernos ver la importancia que tiene para estos países el contar con una cinematografía propia, y de allí su protección.
En contraste, en el Perú, luego de que el ex ministro Boloña, en el segundo gobierno de Fujimori, derogara la ley 19327, no contamos con ninguna norma que proteja o fomente al cine nacional, ya que la actual, la 26370 ha demostrado ser casi inútil en la práctica, en vista que el Estado no cumplió con los compromisos que se autoimpuso, esto es, dotar de un fondo estatal que ayude a promocionar a los mejores proyectos de cortos y largometrajes, vía un concurso.
Por el contrario en países como Argentina, Brasil o yendo más lejos, Corea del Sur, que cuentan con una ley de cine, que exige a los exhibidores proyectar películas nacionales, ahora poseen una industria de cine que ha crecido mucho y está en vías de convertirse en un negocio muy rentable. Además el nivel artístico alcanzado por muchas de estas cintas, ha llamado la atención del mundo, al grado que tienen un lugar asegurado en los principales festivales de cine internacionales.
Pero ¿por qué hacerse tanto problema por una actividad que en todo este tiempo no ha podido constituirse en una industria rentable? ¿Por qué apoyar a unos señores que aparentemente no han logrado hacer nada interesante hasta hoy?
La respuesta se ha dado muchas veces ya: el cine no es mero medio de entretenimiento o evasión, el cine es además -y aunque muchos aún no lo tengan claro-, un medio de formación, por medio del cual se transmiten valores, hábitos y actitudes, etc. que de estar mal planteados, pueden ocasionar efectos perniciosos en los espectadores.
Sobre esta cualidad (o peligro), del cine se han escrito numerosos trabajos (al respecto se puede ver una interesante recopilación en “El Cine como medio de Comunicación y la Responsabilidad Social del Cineasta” ponencia de Alejandro Pardo del libro recopilatorio “La Ética Desprotegida”, 2004), por lo que creemos que ya está suficientemente demostrada y no vamos a incidir en ella.
ESPEJO DE LA REALIDAD
Justamente uno de los peligros de ser un medio de formación o deformación en este caso, es que los valores, hábitos y actitudes que se transmiten a través de las películas, son la mayoría de las veces ajenos a nuestra realidad, importados de otras realidades, lo cual puede llevar a causarnos daños que van desde la adopción de actitudes extrañas (¿cuántas modas nos ha impuesto el cine de Hollywood?) hasta la pérdida de nuestra identidad nacional.
El cine pues es un espejo de la realidad que lo rodea, y si los peruanos no contamos con un espejo en el cual mirarnos, pronto iremos olvidando lo que somos.
Claro, como algunos han mencionado (Ramos Salinas, 1997), existe el peligro de que ese espejo, refleje sólo una realidad parcial o sesgada; es justamente por eso, por lo que se hace importante la creación de una ley que garantice el acceso de la mayoría de interesados a la realización de películas y no solamente a una minoría reducida que imponga su visión.
Europa entendió muy bien el peligro de verse dominado por un solo tipo de cine, por eso en las últimas conversaciones antes de formar la Organización Mundial de Comercio, exigió al cine un trato de producto cultural –la llamada “excepción cultural”-, en lugar del de mero producto industrial que exigía Hollywood.
Ahora que estamos ad portas de firmar un tratado comercial con los Estados Unidos, sería muy importante que los señores negociadores, tengan en cuenta este detalle y no nos dejen desamparados, frente a lo que se conoce ya como la “colonización cultural norteamericana.”

Viviendo una democratización cinematográfica

Por: Manuel Eyzaguirre

Estamos viviendo una revolución. La de los jóvenes cineastas en provincias. No hay muchos medios, pero sí creatividad para realizar proyectos de muchos estudiantes de Comunicación. Conozcamos un panorama general sobre los formatos en el cine y sobre el cortometraje en el Perú.

La democratización cinematográfica nace gracias a una revolución: la del vídeo digital. Hoy en día es fácil conseguir una vídeo cámara casera, tener una computadora con programas de edición y las miles de historias que deseamos contar. Esta revolución digital facilita la producción audiovisual con bajos recursos.

Pero entendamos algo: los filmes que vemos en una sala de cine, proyectados sobre una pantalla blanca y rectangular son FILMADOS, usando un rollo de 35 milímetros.

Ese material es muy costoso. Además, requiere de un proceso fotoquímico de revelado. Es decir, más billete. Con la tecnología digital nos basta una cinta de vídeo para grabar una hora de filme. Esa misma hora FILMADA costaría imaginemos- 500 dólares. Con una cinta Mini DV gastamos 15 soles por una hora de grabación. ¿No es acaso una diferencia importante?

Contra los conservadores
El cine es el arte, no es el formato, ni el soporte para realizarlo. Frase provocadora que levanta a los conservadores y puristas defensores del cine filmado con 35 milímetros.

Hay algo de cierto en ello: la imagen lograda al grabar en vídeo digital casero o semiprofesional no es como la del rollo cinematográfico. Sin embargo, eso no es lo más importante. La tecnología evoluciona, el 35 milímetros perderá vigencia, pero el lenguaje se mantendrá.

Hacer cine implica saber de lenguaje audiovisual. Es también manejo de técnica, por supuesto. Pero antes de lo técnico está lo sensible: sorprendernos y emocionarnos al ver un filme.

Es también producto del ver mucho cine. Verlo y analizarlo. Ir al cine para evadir la realidad, reflexionar, y para saber que algo pasa en el mundo.
Y está ese otro grupo, el de jóvenes que desean aprender cine para comunicar lo que llevan dentro; “crear creyendo en sus historias” y sabiendo que esa democratización les permitirá llegar a un público interesado en sus planteamientos.

El cortometraje, nuevo medio de expresión
En la actualidad, el cortometraje (película de corta duración que va desde el minuto hasta la media hora) se ha convertido en el medio de expresión de esos jóvenes. Los festivales de cortos, muestras, concursos, congresos y bienales difunden el trabajo de los cortometrajistas en su mayoría- estudiantes de Comunicación de las principales universidades del país.

Los cortometrajes en nuestro país tuvieron un primer apogeo en la década de los setenta cuando se promulgó la Ley del Cine. Ahí se estipulaba que antes de la función de una película -en cualquier sala de cine comercial- se debía proyectar un cortometraje nacional. Esta ley, promovió la generación de directores que experimentaron en el corto para luego producir largometrajes. Así sucedió con Francisco Lombardi, Augusto Tamayo, Aldo Salvini, El Grupo Chaski, entre otros realizadores peruanos.

En esa época, la misma ley apoyaba económicamente a los cortometrajistas para la producción de sus obras. Vale recordar que para ser proyectadas en las salas de cine debían estar filmadas en 35 milímetros.

En los ochentas, atravesamos una etapa oscura producto de la derogación de la ley. El estado no apoyó a los directores nóveles. Se dejó de producir cortos y dicha crisis duró aproximadamente 15 años. Los resultados son palpables: la producción de largometrajes tuvo un nivel creativo y de producción insipiente.

En la actualidad, el cortometraje nacional ha resurgido. Este renacimiento tiene apenas 6 años, producto no de una intervención gubernamental sino de la mencionada

REVOLUCIÓN DIGITAL.
Actualmente, se producen cientos de cortometrajes al año. La mayoría en vídeo digital y unos cuantos en celuloide. Lima, tiene el mayor número de realizaciones, pero las provincias están explorando el soporte digital, en especial Puno, Huancavelica, Ayacucho,
Juliaca, Huanuco y Cuzco, trabajando siempre historias de corte social y costumbrista.

En la costa norte la producción todavía está en ciernes de ser constante y aún no maneja el tema de la difusión como debería. Sin embargo, hay quienes apuestan por la realización. En Trujillo y Piura, la mayoría de universidades experimentan con obras de ficción, documental y vídeo arte. En ambas ciudades la temática de sus guiones varía entre lo urbano y lo marginal. Se abordan temas como la drogadicción, la prostitución, la pobreza, la disfunción familiar y la violencia.

El camino para la generación de futuros realizadores nacionales se está dando en todo el país. En nuestra Región el objetivo debe ser el mismo. Gran parte de la responsabilidad la tienen las Escuelas de Comunicación. Me atrevo a plantear caminos: organizar cine forums, ciclos de directores, usar películas como elementos didácticos en clase, promover los ejercicios visuales en aula, analizar filmes, enseñar lenguaje cinematográfico, dedicarse a la enseñanza de la redacción de guiones con visión humanista más que formalista; y sobre todo aprender a transmitir pasión por los audiovisuales. El camino es largo pero las ganas de producir en Chiclayo son muy grandes y es hora de empezar a hacerlo.

lunes, 22 de enero de 2007

León, El Profesional


Hay películas a las cuales el tiempo sólo las puede mejorar. León (ese fue su título original, en usa le pusieron el Profesional y acá el huachafísimo de "El Perfecto Asesino"), es una de ellas. Protagonizada por un ya consagrado Jean Reno, un sobreactuado y el gran debut de Natalie Portman, esta película demostró por qué Luc Besson era no sólo un director con sensibilidad, sino también un director con mucho olfato, pues la película fue un éxito de taquilla en todas partes, aunque la crítica de ese momento la trató con cierta indiferencia.
Besson retoma nuevamente ese mezcla de acción y ternura que había iniciado en Nikita, aunque ahora con personajes diferentes: él Legon, un efectivo y aparentemente frío asesino a sueldo, ella Mathilda, una niña de una familia disfuncional que acaba de ser exterminada por un policía narcotraficante, que intenta contratar a Leon para vengarse..
Desde el comienzo vemos que se trata de una relación sin futuro, no sólo por la diferencia de edades, sino porque la violencia que se ha instalado en sus vidas amenaza con destruirlo todo.
A pesar de eso Besson se las arregla para que en medio de ese infierno, nos muestra algunas de las escenas más tiernas de su cine: ambos mirando en el cine Singin' in the rain, caminando por las calles o simplemente conversando.
Claro está, mucha de este realismo no hubiera sido posible si el trabajo de Jean Reno, aquí en uno de sus mejores papeles, con una perfecta transición entre el frío asesino, al hombre de gran corazón y la gran Natalie Portman, en un rol que hasta ahora ella misma no ha podido superar, como la niña convirtiéndose en mujer, mezcla de inocencia y picardía, que no sabe que sentir por su salvador y protector.
Pero de todas las escenas me quedo con una de las cercanas al clímax, cuando Mathilda se mete en la vía de escape que le ha abierto León y casi de inmediato se da cuenta que ella no irá con él en esa fuga, la escena es tan conmovedora que es imposible no sentir nada al respecto.
Finalmente, no sé como Besson no se ha animado a hacer una secuela cuando todo parece cantado para que sea así:, Mathilda desapareciendo por un tiempo de la ciudad, internándose en la escuela y diciendole a su planta mascota a la que en gesto simbólico planta como una metáfora de que está echando raíces: "creo que por ahora aquí estaremos bien León".

Sequía en Cartelera

Old Boy excelente película coreana injustamente maltratada en su paso por Chiclayo, por seguir favoreciendo películas comerciales.

Es increíble, tenemos dos multicines en Chiclayo, que hacen un promedio de 12 salas y prácticamente todas ellas pasan lo mismo: películas para niños y recontracomercialonas. Es una lástima, cuando no había ningún cine, hace relativamente poco tiempo, pensábamos que con cines multisalas veríamos muy buen cine, pero no este escasea y si llega es por un tiempo tan breve y con tan poca promoción que los que pueden verlo pueden considerarse benditos. Así ha ocurrido con Crash, la ganadora del Oscar el 2006, con la grande Volver de Pedro Almodóvar y también con la considerada el mejor estreno del año pasado Oldboy (Hipnosis Mortal) de Park Chan-wook cuyo cartel ni siquiera colgaron en el cine.

¿Estrenarán acá "Escondido" de Michael Haneke que acaba de obtener el aplauso unánime de la crítica limeña?

Ojalá esta sequía pase pronto, de lo contrario, tendremos que seguir refugiándonos en el cable. Y después preguntan por qué la piratería sigue creciendo en este país.

Pero parece que esta situación no es única de nuestro país, hace unos días en un blog argentino de cine (cinermis), alguien escribió al respecto:


¿Qué te sucede América, que casi el 25% de las películas que tienes planificado estrenar este año en mi país son precuelas, secuelas o remakes?
¿Qué te sucede América, que planificas las posibles continuaciones de nuevas películas antes, incluso, de empezar a rodar la primera?
¿Qué te sucede América, que tras importar a uno de los mejores directores de los últimos tiempos, este termina haciendo una remake? Y encima una remake
propia. Si, ya sé que hasta el propio Hitchcock hizo una remake suya contigo. Pero antes había hecho Rebecca, también Notorius y La Ventana Indiscreta.
¿Que te sucede América, que reanimas personajes que hoy pisan -o pasan- los 60, para continuar con los (dudosos) héroes que supieron ser cuando tenían 40?
¿Qué te sucede América, que estás más infantil que nunca jamás, que la mayoría de las películas que envías a mi país son para niños –lo que no es tan grave- o mentes –lo que sí es muy grave- de entre 6 y 12 años?
¿Que te sucede América, que prefieres el dinero rápido y el divertimento sin digerir, aún a costa de rifar el prestigio que tantos supieron darte y que tantas nuevas olas más tarde te reconocieron?
¿Qué te sucede América que la tecnología te ha volado la cabeza, que recuperas películas sólo para
presumir el grado de tu progreso técnico, sin animarte a más nada que repetir, con mucho detalle digital, lo que antes era torpe pero funcinaba a fuerza de pura fantasía?
¿Que te sucede América, que incluso te repites –y aburres- en tu nueva comedia –de los Sandler a los Stiller- que fue la mejor cara de tus últimos años?
¿Qué te sucede América, que tus mejores
directores se evaporan y convierten en marcas publicitarias que auspician películas de no tan grandes directores?
¿Qué te sucede América, que tu cine independiente –ese que supo llamarse John Cassavetes o Jim Jarmusch- es cada vez más dependiente de las
divisiones de negocios para cine independiente de los grandes estudios?
¿Qué te sucede América que compras al mercadeo guiones y derechos en el lejano oriente?
¿Qué te sucede América, que gastas cada vez más dinero en publicidad y publicidad en el dinero, mientras invertís cada vez menos ingenio en películas?
¿Qué te sucede América?, dime, ¿qué?

autor Luciano tomado del blog Cinermis

jueves, 18 de enero de 2007

¿Nuevo James Bond? me quedo con los de antes


Llámenme anticuado, vejestorio, obsoleto. Díganme que voy contracorriente o contra la moda, pero definitivamente este nuevo James Bond, no me convence para nada. Y que conste que no estoy atacando a Daniel Craig, un actor que al menos se esfuerza por hacer lo mejor que puede, sino en este nuevo James Bond que han reiventado Barbara Brocolli, Michael Wilson y cia.

Contagiados por esa especie de fiebre que hay en Hollywood (Batman Begins, Superman Returns, los actuales dueños del 007 también quisieron reinventarlo y a pesar de que tuvieron una oportunidad dorada de hacerlo con un interesado Quentin Tarantino y un motivado Pierce Brosnan, utilizando su lado más empresarial desecharon a esta dupla y decidieron tirar todo por el suelo, para reiventar al agente, reiventando casi todo.

Lo más triste de esta reinvención es que casi no se dice nada sobre ella en la película. Sólo tenemos indicios de cómo obtuvo James Bond su condición de doble 00 (la famosa licencia para matar) y porque es que luego se volvió tan frío y seductor con las mujeres. De sus orígenes, de su carácter, de su entrenamiento, no sabemos absolutamente nada.

En cambio, demostrando que los guionistas de Hollywood una vez más suplantan su casi total ineptitud para contar historias con efectismo, tenemos cualquier cantidad de persecuciones y explosiones. Hay una de ellas, en la primera parte del film, que dura tanto, que es francamente insoportable y hasta da risa ver que los productores pretenden justificarla diciendo que para ella utilizaron Sebastien Foucan al campeón del dudoso deporte del Parkour (en el cual supuestamente los obstáculos ayudan al corredor a moverse con más facilidad), para darle más espectacularidad.

El Bond que interpreta Craig casi no piensa, sólo está para correr, disparar y golpear o mejor dicho ser golpeado, porque en esta cinta le dan duro (no en vano Craig se voló dos dientes en una escena). Además como signo de los tiempos, también está para lucir su anatomía, porque en Casino Royale en una escena aparece totalmente sin ropa, en un desnudo casi frontal injustificado, explicable sólo si quiere leer como un intento de los produtores para atraer público de otros segmentos (el hoy financieramente atractivo sector gay).

Otro punto menos de la cinta es el malvado, aunque nuevamente aquí la culpa no es de él Mads Mikelsen parece un buen actor, y convencía con esa cara de piedra que casi no dejaba expresar emoción alguna, pero su personaje es tan plano, tan opaco, que pasará desapercibido en la lista de villanos Bond.

Lo mismo podemos decir de Eva Green, cuyo personaje después de ser abiertamente hostil a Bond, termina perdiendo la cabeza completamente por él, en un giro prácticamente inexplicable. La pobre Green trata de lucirse, pero el guión es tan pobre que no lo deja.

Bueno ni que decir del realizador Martin Campbell, un artesano esforzado, que ya ha probado anteriormente que sino cuenta con un buen guión, sus películas son puro efecto.

Pero, ¿Casino Royale no tiene nada de rescatable? sí, algo tenía que tener y es un excelente uso de las locaciones, sobre todo en la parte central del filme, que en el filme se desarrolla en Montenegro y que en realidad se filmó en la república Checa. Desde el increíble verde de las montañas que se ven en el tren, pasando por la pintoresca ciudad donde está el Casino del título hasta el increíble balneario del lago donde está el sanatorio en el que se recupera Bond, estas locaciones son realmente fuera de serie, muy pocas veces vistas en el cine. Aunque resulta un poco triste que en una película de este tipo lo que más destaque sean los paisajes.

Lamentablemente para quienes gusten de las buenas cintas de Bond, esta película ha sido todo un éxito, lo cual significa que tendremos que soportar a este nuevo 007 algunas veces más. Mientras tanto los demás a seguir buscando entre los dvds los títulos del inagualable Sean y del simpático Roger.

miércoles, 17 de enero de 2007

Anónimo Veneciano


Esta es una película de la que muy poco se comenta últimamente. A mí me llamó la atención porque recuerdo haberla visto en los afiches del Cine Sullana (ahora ya no existe ningún cine en esa ciudad) allá en los lejanos '70 en una de mis primeras asistencias al cine, pero no tenía mayor referencia. Gracias al canal de cable Europa Europa, pude apreciarla por primera vez y me sorprendió gratamente, me pareció un interesante antecedente de las dos entregas de Richard Linklater "Antes de..." y escribí esto al respecto:


ANTES DEL ANOCHECER

Anónimo Veneciano
Título original: Anonimo Veneziano Director: Enrico Maria Salerno Productor: Turi Vasile. Guión: Giuseppe Berto y Enrico Maria Salerno Música Original: Stelvio Cipriani Fotografía: Marcello Gatti Edición: Mario Morra Diseño de Producción: Luigi Scaccianoce Vestuario: Danda Tortona Protagonistas: Florinda Bolkan (Valeria) y Tony Mussante (Enrico) Producción: Ultra Films. País y Año de Producción: Italia, 1970 Censura: M14 Duración: 91 minutos

“No hay nada nuevo bajo el sol”, dice el refrán y después de apreciar este verdadero clásico, rescatado de los años ’70 podemos darle enteramente la razón. Mucho de lo que Linklater hace con maestría en sus dos Before...y que nos parecía novedoso, ya aparece en este único film de Enrico Maria Salerno, que bien podría cerrar la trilogía del cineasta norteamericano y llamarla: Antes del Anochecer.
Salerno un actor secundario, famoso más por haber sido la voz que dobló a Clint Eastwood en los spaghetti western de Sergio Leone que por los roles que interpretó, no deja de sorprender en este su único film rodado hace ya casi 40 años.
La historia que se nos cuenta es simple: Enrico un músico fracasado que padece de una enfermedad terminal, llama a su aún esposa (quien huyó de su lado hace algunos años, para rehacer su vida con otro hombre en otra ciudad), para reunirse en Venecia.
Ella acude con miedo porque presiente un chantaje, pero una vez allí, sólo se limitarán recorrer las calles y canales de Venecia, donde luego de recordar el pasado y contrastarlo con el presente, él le hablará de lo penoso de su condición actual.
Ubicada en un gris tiempo presente, con saltos al pasado (flashbacks), el director maneja con maestría estos tiempos, alternando una Venecia decadente y opaco del otoño del hoy, con la Venecia radiante y alegre de un aparentemente largísimo verano del pasado.
Todo esto acompañado con el archiconocido tema musical de Stevio Cipriani, que funciona como un verdadero leitmotiv a lo largo de toda la película. Si a esto agregamos otros temas y la bellísima composición final barroca que da título al filme, tenemos como resultado una de las bandas sonoras más logradas de la década de los ’70.
Por supuesto es digna de destacarse las grandes actuaciones de Tony Mussante y Florinda Bolkan, explosivo y frenético él, contenida y misteriosa ella; sobre los cuales se sostiene gran parte del peso del film. Los diálogos que ambos mencionan suenan bastante creíbles, y naturales y nos dan toda la información necesaria sobre su truncada relación. A eso ayuda sin duda el idioma italiano, que permite hablar con velocidad gracias a su cadencia (por eso cerciorarse de ver una versión subtitulada).
Se suma a estos dos personajes, el de la ciudad de Venecia, cuya presencia en el film es imprescindible. Esta cinta no hubiera podido filmarse en ningún otro lugar con estos resultados. La ciudad, que sabemos está muriendo lentamente, no es sólo la escenografía donde se desarrolla esta historia, es todo un personaje, que se va despidiendo del mundo, al igual que el gran amor que nos cuenta esta película.
Finalmente, hay que destacar la fotografía y la edición. La primera que nos muestra una increíble cantidad de planos de la ciudad, acompañados de unos movimientos de cámara bastante complicados de lograr pero que cumplen con el cometido de seguir a los personajes hasta los más recónditos lugares.
Y la edición que logra un ritmo ágil, por momentos nervioso, pero que en ningún momento traicionan el sentido del film y ayuda a que la película despierte la curiosidad y sea más fácil de seguir por el espectador. Muestra además unas ingeniosas transiciones entre los flashbacks y los tiempos actuales, verdaderos adelantos que aún hoy parecen tales.
No sabemos bien lo que ocurrió con Salerno después, cuáles fueron los motivos que impidieron que siga filmando, pero sin duda con esta ópera prima, este actor italiano logró una verdadera obra maestra, injustamente relegada, pero que hoy gracias a la televisión por cable y los dvds, estamos comenzando a revalorar.

Presentación


Este es un blog que recomenzamos con la intención ahora sí de darle continuidad. Aquí comentaremos en principio todas las películas que nos llamen la atención y luego artículos, homenajes y noticias sobre el gran mundo del cine. Esperamos tener mejor suerte que la primera vez y nos puedan leer un poco más.