jueves, 18 de enero de 2007

¿Nuevo James Bond? me quedo con los de antes


Llámenme anticuado, vejestorio, obsoleto. Díganme que voy contracorriente o contra la moda, pero definitivamente este nuevo James Bond, no me convence para nada. Y que conste que no estoy atacando a Daniel Craig, un actor que al menos se esfuerza por hacer lo mejor que puede, sino en este nuevo James Bond que han reiventado Barbara Brocolli, Michael Wilson y cia.

Contagiados por esa especie de fiebre que hay en Hollywood (Batman Begins, Superman Returns, los actuales dueños del 007 también quisieron reinventarlo y a pesar de que tuvieron una oportunidad dorada de hacerlo con un interesado Quentin Tarantino y un motivado Pierce Brosnan, utilizando su lado más empresarial desecharon a esta dupla y decidieron tirar todo por el suelo, para reiventar al agente, reiventando casi todo.

Lo más triste de esta reinvención es que casi no se dice nada sobre ella en la película. Sólo tenemos indicios de cómo obtuvo James Bond su condición de doble 00 (la famosa licencia para matar) y porque es que luego se volvió tan frío y seductor con las mujeres. De sus orígenes, de su carácter, de su entrenamiento, no sabemos absolutamente nada.

En cambio, demostrando que los guionistas de Hollywood una vez más suplantan su casi total ineptitud para contar historias con efectismo, tenemos cualquier cantidad de persecuciones y explosiones. Hay una de ellas, en la primera parte del film, que dura tanto, que es francamente insoportable y hasta da risa ver que los productores pretenden justificarla diciendo que para ella utilizaron Sebastien Foucan al campeón del dudoso deporte del Parkour (en el cual supuestamente los obstáculos ayudan al corredor a moverse con más facilidad), para darle más espectacularidad.

El Bond que interpreta Craig casi no piensa, sólo está para correr, disparar y golpear o mejor dicho ser golpeado, porque en esta cinta le dan duro (no en vano Craig se voló dos dientes en una escena). Además como signo de los tiempos, también está para lucir su anatomía, porque en Casino Royale en una escena aparece totalmente sin ropa, en un desnudo casi frontal injustificado, explicable sólo si quiere leer como un intento de los produtores para atraer público de otros segmentos (el hoy financieramente atractivo sector gay).

Otro punto menos de la cinta es el malvado, aunque nuevamente aquí la culpa no es de él Mads Mikelsen parece un buen actor, y convencía con esa cara de piedra que casi no dejaba expresar emoción alguna, pero su personaje es tan plano, tan opaco, que pasará desapercibido en la lista de villanos Bond.

Lo mismo podemos decir de Eva Green, cuyo personaje después de ser abiertamente hostil a Bond, termina perdiendo la cabeza completamente por él, en un giro prácticamente inexplicable. La pobre Green trata de lucirse, pero el guión es tan pobre que no lo deja.

Bueno ni que decir del realizador Martin Campbell, un artesano esforzado, que ya ha probado anteriormente que sino cuenta con un buen guión, sus películas son puro efecto.

Pero, ¿Casino Royale no tiene nada de rescatable? sí, algo tenía que tener y es un excelente uso de las locaciones, sobre todo en la parte central del filme, que en el filme se desarrolla en Montenegro y que en realidad se filmó en la república Checa. Desde el increíble verde de las montañas que se ven en el tren, pasando por la pintoresca ciudad donde está el Casino del título hasta el increíble balneario del lago donde está el sanatorio en el que se recupera Bond, estas locaciones son realmente fuera de serie, muy pocas veces vistas en el cine. Aunque resulta un poco triste que en una película de este tipo lo que más destaque sean los paisajes.

Lamentablemente para quienes gusten de las buenas cintas de Bond, esta película ha sido todo un éxito, lo cual significa que tendremos que soportar a este nuevo 007 algunas veces más. Mientras tanto los demás a seguir buscando entre los dvds los títulos del inagualable Sean y del simpático Roger.
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