viernes, 26 de enero de 2007

Pequeña Gran película


Hace un mes salí a la feria Balta e hice mi acostumbrado recorrido por los stands de piratería. En mis compras cinematográficas descubrí una película que llamó mi atención por lo chillón de su portada y por el motivo de la misma donde un grupo de personas corrñian tras una combi; esta peli era Little Miss Sunshine. No había oido nada de ella y verla fue realmente toda una sorpresa.

LMS es un road movie con todas las características que este tipo de películas nos ofrece: una familia que inicia un viaje motivados por que la hija menor participe en un concurso de belleza. Esta excusa sirve a los directores Jonathan Dayton y Valerie Faris (en su ópera prima) para mostrarnos cómo una familia disfuncional se une a lo largo de un viaje tragicómico con un final esperanzador y que a la larga se convierte en una gran crítica del estilo de vida de algunas familias norteamericanas.

El inicio de la película es sorprendente: una breve presentación de todos los personajes y un almuerzo bastan para iniciar el viaje. Esta primera media hora es fundamental porque los directores, en base a planos sin movimiento, cerrados y muy iluminados nos muestran a una familia que aparentemente está unida en un almuerzo donde conocemos a un abuelo adicto y lascivo, a un joven que desde hace 9 meses no habla como reto para ser admitido en la Escuela de Aviación y como decisión personal; al tío homosexual, suicida e investigador de Proust, a la madre conformista; al padreescritorfrustado que tiene una teoría de 9 pasos para ser un ganador y finalmente a un personaje fundamental, la hija menor presionada por su padre para que nunca se convierta en una Loser, niña que también sueña con ganar un gran concurso de belleza.

Los directores del filme acertaron con mostrar gran parte de la película bajo la mirada de la niña (interpretada por la sorprendente Abigail Breslin). Se agradece que hayan roto con los tópicos del niño filosófico que a veces está presente en algunas películas de la gran industria (caso Dakota Faning por citar alguno). La niña es libre, inocente, sufre y sueña pero no se deprime ni reflexiona en ningún momento, simplemente su espontaneidad se transmite claramente en el filme.

Sobre el resto de personajes pues todos destacan, en especial Alan Arkin (quien interprte al abuelo). Su participación en el filme es fundamental, y en un primer momento odiamos al abuelo atípico, inmoral, sin valores a quien finalmente vemos como es el más claro en sus sentimientos, en su forma de ver la vida al estilo hippie y quien ama libremente sin las hipocresías que rodean al resto de sus familiares.

La peli además es una gran crítica a la cultura del éxito que rodea a la sociedad norteamericana y a la presión que ejercen los padres para que sus hijos alcancen triunfos que sus padres no lograron alcanzar. Greg Kinnear como padre está magnífico. Cree que el mundo está hecho para los ganadores porque en realidad él es un perderdor. Su rostro frente a las cámaras está alcanzando una madurez que se agradece. Ya no le teme a las arrugas y pasa de la tristeza al dolor sin poses ni sobre actuaciones. Lo mismo con la gran Toni Collette, madre de la niña en el filme.

A pesar de todo la peli es muy positiva. La tragedia ronda una parte de la peli pero la motivación de lograr el objetivo del viaje es más y hacia el final se nos pueden caer muchas lágrimas al sentir que la más inocente y limpia del grupo sufrirá. Durante las escenas finales, en el concurso de belleza, se nos muestra una realidad mundial: la b´suqueda de la belleza perfecta, los estándares de lo que es bonito y lo que es feo y de cómo muchas veces podemos influenciar a nuestros hijos, hacerles creer que esos estereotipos son los correctos cuando muchas veces lo auténtico, lo espontáneo y transparente es más sólido para crear una personalidad ganadora; eso mismo es lo que afrontan los perosnajes en el final del filme que en mezcla de risa y llanto nos hace reflexionar sobre cómo llevamos nuestra vida y sobre cómo muchas veces buscamos la felicidad en lo material y en logros públicos que no hacen más que someternos a un vacío espiritual del que muchas veces no logramos salir.

LMS es una peli que costó 7.5 millones de dólares. Ha recaudado muchísimo más y está llena de premios (es más, es una posible ganadora del Oscar a mejor película). Una muestra que para hacer un filme agradable, vistoso, divertido e inteligente no hay necesidad de un millonario presupuesto, ni de efectos visuales exagerados; basta una buena historia, sin grandes pretenciones pero con una visión del ser humano actual, vacío y lleno de problemas que siempre tiene una segunda oportunidad para superarlos. (manuel eyzaguirre)
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