domingo, 25 de noviembre de 2012

La Princesa Mononoke


Decir que Hayao Miyazaki, fundador de los afamados Ghibli Studios de Japón, es uno de los animadores vivos más importantes del mundo, no causa sorpresa.
Lo que sí sorprende es lo poco que está difundida su obra fuera de su patria, antes de que ganara el Oscar con El Viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikaushi, 2001), al grado que muchos crean que es su mejor película, cuando antes de ella existió una joya: La Princesa Mononoke (Mononoke Hime, 1997), de la cual hay también información muy escasa en internet (al menos en español).
Esta película, a la que tuvimos la suerte de ver en el II Ciclo de Anime del Cine Club de la Escuela de Comunicaión de la USAT, nos cuenta la historia de Ashitaka, un príncipe de un pueblo de agricultores, que viven aislados en las montañas, y que parecen haber alcanzado un equilibrio con la naturaleza del lugar en el que residen.
Un día llega un jabalí descontrolado, al que Ashitaka tiene que matar, para que no destroce su aldea. Antes de morir, el animal lo hiere en el brazo, causándole una maldición que amenaza con extenderse por el resto del cuerpo.
Consultando a los ancianos de la aldea, Ashitaka debe hacer un viaje hacia el oeste, de donde vino el jabalí, para buscar un espíritu que lo cure de su mal.
A medida que nos vamos adentrando a la historia, Miyazaki nos va introduciendo a un mundo cada vez más increíble, ya sea una ciudad gobernada por Lady Eboshi una mujer que extrae hierro de los bosques y que emplea a ex meretrices, hasta un bosque poblado por seres mágicos o marginales, como la princesa del título, quien cabalga sobre un enorme lobo blanco.
La llegada al bosque es un momento de gran belleza, de hecho muchos cineastas contemporánedos deben haberse inspirado en ellas al hacer sus película (los paisajes de Avatar, por ejemplo parecen deudores de este film).
Además de la belleza de las imágenes, Miyazaki nos soprende por la creación de unos personajes muy bien construidos, con motivaciones muy creíbles, sin que lleguen a ser completamente malos o buenos. Y además el fuerte mensaje ecológico que lleva, se evidencia, no tanto por los diálogos, sino por las acciones.
Con un ritmo envidiable y un final lo más alejado de los happy ending hollywoodenses, La Princesa Mononoke (cuya verdadera traducción debió ser La Princesa de los Espíritus Vengadores), es no solo la mejor película de la filmografía de Miyazaki, sino una de las mejores en la historia de la animación.

viernes, 3 de agosto de 2012

Poco para Nolan


BATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE ASCIENDE

Christopher Nolan ha tenido el honor de ser el único realizador de completar una trilogía de Batman, luego de que el personaje reapareciera en 1989, en una recordada versión de Tim Burton, llamada simplemente Batman, a la que tuvo que abandonar luego de las feroces críticas contra su secuela Batman Returns (1992). El otro director que tampoco lo logró fue Joel Schumacher, quien casi acaba con la franquicia luego de los fuegos de artificio de Batman Forever (1995) y su cuasi versión drag en Batman y Robin (1997).
Por eso existía una enorme expectativa por lo que el director podía hacer luego de dos primeras partes de gran nivel llamadas Batman Begins (2005) y Batman The Dark Knight (2008) y por el buen momento que atravesaba el director, al estrenar poco antes la que quizá haya sido la mejor obra de su carrera: Inception (2010).
Pues bien, a veces no es bueno hacerse tantas expectativas.
Batman, el caballero de la noche asciende (por fin una traducción literal); nos sitúa al personaje enmascarado ocho años después de los sucesos con los que concluyó Batman The Dark Knight; acusado de la muerte del fiscal Harvey Dent, quien se convirtiera en Dos Caras, el héroe ha desaparecido de escena, nadie lo ha visto y su alter ego Bruce Wayne está encerrado en su casa, como un ermitaño, al mejor estilo de Howard Hughes.
Un día llega hasta su habitación una hábil ladrona, Selina Kyle quien aparentemente hurta de su caja fuerte un collar de perlas de la madre de Wayne, pero quien en realidad ha ido a capturar las huellas del millonario.
Mientras tanto, el sanguinario Bane, un ex miembro de la Liga de las Sombras, está preparando un ejército bajo tierra, con el afán de tomar la ciudad y destruirla, tal y como quería el fundador de la liga Ras As-Ghoul, el villano de la primera parte de la trilogía, y también mentor de Batman. Bane está aliado con otros millonarios, quienes quieren tomar la fortuna y los bienes de Wayne.
Todo ello viene a trastornar la paz de Ciudad Gótica, paz que dura ya 8 años, y que ha sido posible en gran parte gracias a las leyes que dio el difunto Harvey Dent, a quienes Batman y el comisionado Gordon, convirtieron en héroe.
Debido a que nada de esto implica un buen futuro, y más bien por el contrario parecen anunciar el desastre, Wayne decide salir de su retiro y llamar nuevamente a su amigo enmascarado: Batman.
COMPLICACIONES
Hemos tratado de comprimir el argumento lo más posible, pero como lo puede intuir el espectador, se trata de una historia bastante complicada, con muchas subtramas, muchos personajes y lamentablemente no todas funcionas como deberían.
En primer lugar se hace muy poco creíble la milagrosa recuperación de Wayne, quien tras aparecer prácticamente como poco menos que un discapacitado, usando bastón, y con un diagnóstico médico deplorable, aparece poco después haciendo piruetas como si nada, ayudado solo por un artilugio del que no se nos dice nada.
Después está el tema del robo de las huellas, en las que está detrás el millonario Daggett un archirrival de Wayne, quien se apodera de todas sus industrias. Aunque esta parte podría haber funcionado como una fuerte crítica a los sistemas financieros norteamericano y europeo, los cuales han sumido al mundo en una de sus peores crisis; la posible crítica y la subtrama se caen pronto por la dificultad para entenderse, y por el bajón de ritmo que significa este momento, para la película.
Y bueno, está luego la reaparición de Batman, que es la menos espectacular de los tres episodios de la trilogía: las persecuciones y artilugios no traen nada novedoso, y para colmo Batman se mete ridículamente en la boca del lobo, y sale muy mal parado en un primer enfrentamiento cuerpo a cuerpo con Bane que lo pone nuevamente al borde de la muerte, y luego con otra curación muy poco verosímil, logra sacar fuerzas para salir adelante.
Nolan plantea este Batman como un juego de espejos o dualidades, en las que cada personaje principal es el reflejo del otro y cuya bondad y maldad no es fácil de determinar: Selina/Miranda, Batman/Bane, Gordon/Blake (aunque este par de reflejos se da solo hasta cierta parte del film...), juego que da algunas sorpresas, pero que no funciona del todo, y no termina de convencer.
Si a esto le agregamos el excesivo metraje, y lo extenso y artificioso de algunos diálogos (o monólogos, como las arengas políticas de Bane), pues tenemos un Batman que le exige demasiado al espectador promedio, sin dar mucho a cambio.
No estamos diciendo sin embargo que se trata de una película deficiente, Batman tiene algunos aciertos como la construcción de algunos personajes (Selina Kyle por ejemplo es un personaje muy rico lleno de matices, no del todo mala al igual que su contrapartida, el personaje de Miranda interpretado por Marion Cotillard); está también el reparto (muchos de los cuales ya habían trabajado con Nolan en Inception) que cumple a cabalidad, aunque no a todos les toca un buen personaje; la música del alemán Hans Zimmer da a algunas escenas la solemnidad requerida y tiene la mayor parte de las veces la virtud de pasar desapercibida. Igualmente destacables están la fotografía de Wally Pfister y la edición de Lee Smith, todos ellos habituales de Nolan.
Aún así creemos que el resultado es poco para lo que Nolan ha demostrado que es capaz de hacer. Ojalá en su próximo trabajo podamos volver a apreciar sus verdaderas capacidades.

miércoles, 25 de julio de 2012

Pixar es Humano


VALIENTE
Siempre esperábamos con ansias el nuevo estreno de Pixar, porque era garantía de ver un cine de calidad, y no nos referimos con ello solo al cine de animación, porque sus películas tienen un alto nivel en la construcción de sus relatos y personajes, además de una técnica impecable, que resultaban en verdaderas obras de arte (ya quisieran muchas películas no animadas contar con ese nivel), con tal personalidad que las ha hecho parte de nuestra cultura, trabajos inolvidables.
Así hemos disfrutado y sido testigos de verdaderos nuevos clásicos como la saga de Toy Story, Monsters, Finding Nemo, The Incredibles, y más recientemente Cars, Up y la genial Wall-e.
Los éxitos y la calidad se sucedían una tras otra, hasta el punto que nos llegamos a preguntar si Pixar realmente estaba compuesta de seres humanos, pues muy pocas de sus películas pueden considerarse siquiera de nivel promedio.
Pues bien la respuesta nos la da esta Valiente (Brave, 2012) no sabemos si el control de calidad de John Lasseter se relajó o si el apuro de los directores Andrews (dirigió el interesante corto El Hombre Orquesta) y Chapman (co dirigió El Príncipe de Egipto), por tener una producción lista para este 2012, los hizo arprobar esta historia, el tema es que Valiente deja mucho que desear.
La historia de una princesa, que se rebela contra su madre y va en contra de las tradiciones para tratar de buscar su propio destino, no es precisamente original. Y el desarrollo de este planteamiento, tampoco está tratado de forma novedosa, pues pasados los primeros 25 minutos ya sabemos de qué va el cuento y en cómo terminará.
La creación de personajes, hecho en el que la gente de Pixar exhibía sus mejores logros, falla aquí clamorosamente: solo dos de ellos Mérida y Elinor están medianamente desarrollados (aún así, presentan muchos estereotipos vistos en las relaciones madre-hija adolescente de hoy), los demás son meras caricaturas que pueden hacernos reír, pero no por ello dejan de ser planos.
Incluso la parte del villano, está totalmente desaprovechada, pudo existir allí un filón (que no vamos a detallar para no caer en spoilers), que hubiera enriquecido a la historia dándole un toque de misterio y horror, pero nada, apenas si se lo menciona y tiene algunos segundos hacia el desenlace de la historia.
Si en algo vale la pena ir a ver Valiente, es por el magnífico corto que la precede La Luna, otra historia de conflictos generacionales, pero esta vez narrada de manera magistral, con un gran mensaje implícito, pero que al mismo tiempo deslumbra por su sencillez (renuncia incluso a la palabra).
En fin, los de Pixar al final eran humanos, hemos visto un film que sin ser malo, ha sido el de su más bajo nivel (más bajo incluso que Cars 2 o Bugs),  esperamos con ansias el nuevo film de Pixar que nos confirme que esto solo ha sido un pequeño tropiezo y no el inicio del reino de la mediocridad en el estudio.

lunes, 23 de julio de 2012

El Inconvincente Hombre Araña



El Sorprendente Hombre Araña
Luego de la salida de Sam Raimi de la franquicia Spiderman, la Columbia Pictures decidió contar nuevamente la historia del arácnido, pero basándose esta vez en los capítulos de la serie de comics conocidos como Universo Ultimate. Esta vez Spiderman no es un joven que trabaja y estudia, sino simplemente un estudiante adolescente de secundaria, encarnado correctamente por un Andrew Garfield quien ya había mostrados sus dotes con directores como David Fincher (The Social Network) y Terry Gilliam (The Imaginarium of Dr. Parnassus) .
A la historia que ya todos conocemos (un joven que vive con sus tíos, que adquiere superpoderes por la picadura de una araña y que por una mala decisión deja escapar a un rufíán que luego asesinará a su tío), se agrega un inicio diferente: conocemos a los padres de Peter Parker, quienes tienen que dejarlo luego de que por un problema del trabajo la vida de ambos corre peligro. Más tarde Peter descubrirá que existe una conexión entre el trabajo que hacía su padre, y el que realiza actualmente el Dr. Curt Connors, empleado de Oscorp Industries.
Marc Webb el director, es el mismo que tuvo a su cargo la simpática 500 Days of Summer, y se nota su mano en la elaboración de la historia de amor entre Peter y Gwen Stefani (Emma Stone en otra interpretación fuera de serie). Esta parte de la película convence, atrapa por la química entre ambos actores, presente en tomas como por ejemplo la que se lleva a cabo en la azotea del edificio de Gwen.
Pero la parte del villano está muy mal contada. El inglés Rhys Ifans no es un mal actor, pero difícilmente puede sacar adelante un personaje tan plano y con tan confusa motivación, como El Lagarto, el cual además en el comic está mucho más perfilado. Y el diálogo entre él y el misterioso personaje que aparece luego de los créditos, en lugar de aclarar las cosas solo las confunde más.
Los villanos siempre han sido los pesos pesados en las buenas películas de Spiderman (es por eso que Spiderman 3 de Raimi falló clamorosamente y en cambio la 1y la 2 fueron bastante buenas),  por lo que este film no puede recibir tal calificativo, apenas un aceptable y esto es solo por la historia de amor que mencionamos antes.
El problema no está solo en la construcción de algunos personajes, hay algunos diálogos y escenas totalmente inútiles, que son todo un lastre para la película, aquella por ejemplo en que Parker acude a decir al capitán Stacy que el Dr. Connors es El Lagarto, debe pasar a la antología de la ridiculez y la initulidad.
Habrá que ver si Webb supera estas falencias en la segunda nueva entrega de la serie, sino deberían dejarla allí no más.

miércoles, 18 de julio de 2012

El Servicio




Me acerqué a Historias Cruzadas (título horrible, muy lejano del The Help, El Servicio, La Servidumbre, del original en inglés), con la desconfianza que dan estas superproducciones oscarizadas y por eso fue una de las últimas que elegí ver luego de Midnight in Paris, The Artist, Hugo, Tree of Life, The Descendants, entre otras. Parecía la clásica película melodramática y edulcorada sobre las penas de una clase oprimida en una época particularmente dura para la gente de color en los Estados Unidos.
Felizmente su visionado nos fue matando la desconfianza. Basada en la novela del mismo nombre de Kathryn Stockett, nos cuenta la historia de Eugenia "Skeeter" Phelan, una recién egresada, aspirante a escritora, quien luego de ver la difícil situación de las criadas negras en su ciudad, en el sureño Mississippi norteamericano, decide contar una historia desde el punto de vista de ellas, lo cual la meterá a ella, y a las criadas, llamadas The Help en más de un problema.
A pesar de sus más de dos horas de duración, se trata de una película ágil, divertida, fácil de seguir. El director Tate Taylor, apenas con un largo en su haber (Pretty Ugly Peole 2008), logra sin muchas pretensiones contarnos una historia con personajes simpáticos, generalmente bien delineados y con el tinte de denuncia suficiente como para que entendamos cómo eran las cosas en ese tiempo en Mississipi sin caer en el panfleto.
Lo acompaña un buen equipo técnico, en el que destaca nítidamente la fotografía de Stephen Goldblatt plena de tonos cálidos, que resaltan el mundo de apariencia en el que residen los personajes opulentos, y se oscurece cuando ingresa a los bajos mundos donde viven las criadas. Destaca también el Diseño de Producción Mark Ricker, al reconstruir en todo se esplendor al pueblito donde se desarrolla este film.
Pero donde más se destaca Taylor y su película es en la dirección de actores, o mejor dicho de actrices que son las que llevan el peso en esta película. En efecto, The Help pasará a la historia por ser el vehículo que definitivamente consagra a Emma Stone, una actriz que hace apenas unos pocos años aparecía en películas para adolescentes como Supercool, o Zombieland y ahora luce madura y convincente en el rol de Skeeter, la única mujer blanca del pueblo que parece sensibilizarse con el problema de criadas negras que ayudan a educar a la hija de la patrona, la cual a su vez se convertirá por "herencia" en su nueva patrona.
Destacan también las actrices de color Viola Davis con cuya historia y con su voz  es con la que se inicia The Help y Octavia Spencer, en el rol del simpático personaje Minny, quien pone la nota cómica (y de qué forma) en la historia. Ellas junto a Jessica Chastain en un rol muy diferente al que le vimos en Tree of Life (y gratamente sorprendente), obtuvieron una nominación al Oscar que finalmente iría a parar a manos de la mencionada Spencer.
Finalmente Bryce Dallas Howard, quien también ya tiene un nombre propio en Hollywood y no merece ya ser conocida simplemente como la hija de Ron Howard. Bryce actúa por primera vez en el rol de villana, una joven que encarna lo peor de las amas de casa del sur de los EEUU; un papel muy enérgico lejano de aquellos de mujer tranquila o sumisa a los que nos tiene acostumbrados, y le sale muy bien, al punto que llegamos a celebrar muchas veces las jugadas de venganza que le hace Skeeter.
Taylor seguramente tuvo que hilar muy fino para que ninguna opaque a las otras. El resultado fue bastante alentador y nos deja con ganas de esperar cuál será el próximo trabajo de este recién conocido director.

martes, 3 de abril de 2012

El cine como magia

La Invención de Hugo Cabret



Georges Mellies es uno de los personajes más fascinantes de la historia del cine, asistente a la primera proyección de la historia en 1895, se dice que quiso comprar el cinematógrafo a sus inventores, los hermanos Lumiére y estos se negaron a venderselo, porque dijeron que era un invento de feria y que pasaría de moda rápidamente.
Pero él pensaba diferente, así que se agenció de una cámara tomavistas y creo su estudio, en el que experimentó y descubrió algunos elementos básicos del lenguaje cinematográfico como el fundido en negro, las concatenaciones, las sobreimpresiones y sobre todo una gran cantidad de efectos especiales, que hoy después de muchas décadas siguen asombrando.
Era de esperarse que tarde o temprano el cine le rindiera homenaje, y eso ha ocurrido casi 100 años después de sus años de gloria, por uno de los talentos más importantes del cine de los últimos años: Martin Scorsese, quien ha utilizado la novela "La Invención de Hugo Cabret", de Brian Selznick  para este fin.
Se nos cuenta allí la historia de Hugo Cabret, niño huérfano que vive la estación de trenes Montmartre de París, dándole cuerda a todos los relojes de la estación, y que sobrevive robando comida y huyendo de la persecución de Gustave, el  implacable Inspector de la Estación.
Pero Hugo no solo roba comida, también hurta las piezas de los juguetes mecánicos, de un anciano juguetero que tiene un puesto en la estación, y que siempre se queda dormido. Estas piezas son para reparar a un autómata, que le dejó su padre antes de morir, y mediante el cual, él está seguro, se comunicará con èl desde el más allá.
Con la ayuda de Isabelle, familiar del anciano, Hugo logra poner en funcionamiento el autómata, el cual termina dibujando un esbozo de un film, "De la Tierra a la Luna" que lleva la firma de Georges Mellies, a la que Isabelle reconoce como la firma de su “Papa Georges”. Juntos tratarán de explicarse este misterio.
Narrada con la habitual maestría de Scorsese, la película capta de inmediato nuestro interés, pero pronto nos damos cuenta que en realidad, que todo este punto de partida no es más que un "enganche", un pretexto para rendir homenaje al gran maestro del cine mudo.
Es impresionante ver la forma cómo se han recreado los más importantes cortos de Mellies y mostrarnos todos esos momentos, como si formáramos parte de ellos, y dándoles a todos estos recuerdos un aura ensoñación, de magia.
Ojo, a pesar de todo no olvidamos que esta película no es más un cuento infantil, y que después de la tercera parte se vuelve algo predecible y culmina con un característico happy ending, pero aún así Scorsese saca el máximo partido a la historia que tiene.
La maestría de Scorsese no se da solo en el plano narrativo, ya desde el primer plano, vemos unos movimientos y posiciones de cámara, donde realmente "les saca el jugo" al 3D, en realidad es el mejor uso del 3D que hemos visto hasta el momento.
Es también digno de mencionarse, la reconstrucción de época (no por su fidelidad, pues aunque la historia está ambientada a comienzos de los 30, parece de comienzos de siglo, sino por servir a la historia), la creación de un París de ensueño a medida de lo que se narra, el empleo de la música y por supuesto las buenas actuaciones, tanto de los jóvenes Asa Hartfield y Chloë Grace Moretz, como la de Ben Kingsley (a parte de ser idéntico a Mellies, asume muy bien la creación de su atormentado personaje) y un contenido Sacha Baron Cohen, en un rol muy diferente al que estamos acostumbrados a verlo.
Cabe destacar también la presencia del siempre imponente Christopher Lee, en el pequeño pero significativo rol del bibliotecario Labisse, dándole como siempre una aura de dignidad casi sobrenatural a un personaje que tiene muy pocas líneas en el film.
Pero lo que más cala hondo de la película es esa aura de magia y ensoñación que está presente en casi todo el film, desde el empleo de la paleta de colores virado al sepia y azul, así como en esos flashbacks que imitan los que Mellies pintaba a mano fotograma a fotograma, en la sensacional secuencia de la pesadilla de Hugo, así como en los momentos en que tratan de dar vida "al escribano". Momentos todos muy logrados y que remueven los sentimientos hasta del espectador menos enterado.
Además la película es una excelente instrumento para que las nuevas generaciones aprendan historia del cine, y reconozcan el gran valor que tuvo ese mago, quien por amor al cine (el mismo amor que Scorsese demuestra profesar con estas imágenes), ayudó a hacer de éste, el gran medio que conocemos hoy.

lunes, 5 de marzo de 2012

El Regreso del Silencio

EL ARTISTA

Hubo un momento en los últimos años del cine mudo, en que el lenguaje cinematográfico alcanzó un nivel de desarrollo muy elevado, el cual luego se vio afectado por la llegada del cine sonoro, como bien lo veían venir y lo señalaron el soviético Eisenstein y Chaplin y más adelante Alfred Hitchcock en la famosa serie de entrevistas que le hizo Francois Truffaut, reunidas en el libro "El Cine Según Alfred Hitchcock".
Pero además de esas amenazas trajo consigo también muchos cambios traumáticos y dificultades, algunos de ellos reseñados con mucha gracia en Singing in the Rain (1955) de Gene Kelly y Stanley Donen.
Es en estos años de grandes logros del cine mudo, en los que The Artist se ubica, contándonos la historia de George Valentine, toda una estrella de esas épocas, que parece tenerlo todo a su favor: hace las películas que quiere, tiene miles de admiradores, gana el dinero que desea y hasta parece tener el poder de contagiar su fama a otros, como cuando gracias a un tropiezo, durante la premiere de una de sus películas hace que la desconocida Peppy Miller sea primera plana de varios medios de comunicación.
Pero cuando llega el cine sonoro y por una razón que no se nos es revelada al comienzo, Valentin se resiste a abandonar el mundo del cine silente, logrando con esta decisión la debacle de su carrera, mientras que la Miller asciende y se va convirtiendo en toda una estrella.
Es curioso que entrando a la segunda década del siglo XXI alguien se haya atrevido a hacer una película muda para estrenarla comercialmente; el intento anterior fue Silent Movie, en 1976 que fue un fracaso, aunque cabe aclarar que esa cinta fue hecha a color, y en este caso se ha tratado de seguir todo el estilo de las películas de la época: uso del blanco y negro, estilo de presentación de los créditos, fundidos en negro con viñeta, solo hay algunas diferencias con los movimientos y posiciones de la cámara.
Si a esto agregamos el esfuerzo de la reconstrucción de época hasta el mínimo detalle en infraestructura y vestuario, nos ubicamos de la mejor forma en los años en los que se sitúa la película: entre 1927 y 1932.
Pero además de los aspectos técnicos, lo que funciona en The Artist, es la forma de contar la historia, bastante ágil (muy bien acompañada por la partitura de Ludovic Bource), mezclando con habilidad humor y algo de drama y logrando en varios momentos escenas memorables, entre las que podemos destacar la secuencia onírica, cuando Valentin se queda sin voz y que profetiza el difícil momento que pasará el actor al pasar a cine sonoro.
A pesar de esa amplia sonrisa que por momentos llega a cansar, Jean Dujardin compone un George Valentin bastante digno, que emula obviamente a Douglas Fairbanks (como el mismo actor reconoció cuando recibió el Oscar), acompañado de la agradable presencia de Berenice Bejo, cuyo personaje tiene algo de Mary Pickford, aunque el que resulta más simpático a toda la audiencia es el perrito Uggy, obligado a ser de héroe del cine tanto dentro como fuera de la pantalla. Todos ellos acompañados por un elenco de secundarios de lujo, entre los que figuran John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller y Malcom Mc Dowell, aunque su aparición es más decorativa.
El Happy Ending, infaltable resulta también ingenioso: Valentino y Miller bailando, logrando ingresar en la siguiente gran etapa del cine, el musical y es allí cuando nos enteramos también porque Valentin se había resistido a formar parte del sonoro.
Lástima que en la vida real, muchos artistas no tuvieron esa suerte, y desaparecieron en el anonimato antes de tener la oportunidad que merecían.
Aunque la gran cantidad de premios que ha recibido, le han generado una gran cantidad de antipatías, The Artist no es una mala película, eso sí todavía lejos de una obra maestra, pero al menos se agradece el afán de ir contracorriente y lograr que mucha gente vaya al cine a ver una película al estilo de los primeros tiempos. Esperemos que ese efecto se contagie y la gente vea otras películas de la época.

miércoles, 1 de febrero de 2012

La Mejor Película del 2011


Midnight in Paris

Un crítico español decía no hace mucho que “el problema de Woody Allen consistía en que cree que debe hacer una película por año”, y parece tener razón:  luego de iniciar su etapa europea de manera brillante con Match Point (2005), ninguna de las películas que le siguieron desde Scoop (2006) hasta You will meet a dark tall stranger (2010) alcanzaron el nivel de ésta, y hasta temíamos que el maestro había perdido la habilidad para sorprendernos.
 Felizmente no ha sido así, este 2011 hizo que hasta los menos entusiastas críticos coincidieran en que su Midnight in Paris, era una de sus obras mayores, y nosotros agregaríamos: comparable solo a sus mejores comedias como Purple Rose of Cairo (1985), Bullets Over Broadway (1994) o Annie Hall (1977).
Medianoche en París, nos cuenta la historia de Guy Penner  un guionista de Hollywood, quien aprovecha un viaje a París de sus futuros suegros, para viajar con su novia Inez y buscar en esa ciudad la inspiración que la permita completar su primera novela.
Desde el comienzo nos damos cuenta que algo en la relación entre ambos no va, que Inez es demasiado materialista y conservadora para entender a Guy, y que además siente una admiración desmedida por el pedante esposo de una amiga. Guy se va dando cuenta que no encaja en ese mundo y en una de esas situaciones que busca escaparse y reflexionar, se encuentra de pronto en la soledad de una calle, del barrio latino de París con un auto antiguo, cuyos pasajeros amablemente le invitan a una fiesta.
Allí es cuando se da cuenta que sus anfitriones son nada menos que Scott y Elda Fitzgerald y el pianista en la fiesta es el gran músico Cole Porter, sin saber cómo ha viajado a los años 20.  Luego conocerá al gran Ernest Hemingway con quien tiene un ingenioso diálogo sobre la honestidad del artista, que es uno de los mejores que hemos visto en mucho tiempo en un film de Allen.
Después de esta experiencia Guy regresa varias noches al mismo punto, y cada día conoce a gente diferente: Gertrude Stein (quien se ofrece amablemente a  revisar el borrador de su novela), Pablo Picasso, Luis Buñuel, Salvador Dalí, el torero Belmonte, y hasta la que podría ser su verdadero amor: Adriana, la equivalente a una groupie de nuestros días.
Todos estos encuentros dan pie a varias situaciones cómicas, y algunos podrían pensar de que se trata de una comedia ligera, pero en realidad, como en muchas buenas películas de Allen, Midnight in Paris admite muchas lecturas: el valor de una obra de arte, el artista y su relación con el mundo, el temor a iniciar una nueva etapa en la vida, el peligro de ilusionarse con el pasado y hasta una feroz crítica al snobismo y miopía política de cierta clase norteamericana, causante de muchos de sus problemas.
Allen filma con maestría todas las escenas,  y hace una clara distinción en las que ocurren en el presente, mayormente en exteriores y de día con una fuerte iluminación natural, de las que ocurren en el idílico pasado de Penner, con interiores y exteriores bellamente iluminados con luz cálida, que crean una atmósfera suave, mágica, muy parecida a la que vimos por ejemplo en Radio Days (1987).
En cuanto al reparto, Allen siempre ha sabido sacarle el jugo a sus intérpretes y esta vez no ha sido la excepción: desde un Owen Wilson sorprendemente parecido a Allen (hay un plano a contraluz en la que hasta se para igual que el maestro), pasando por una encantadora Marion Cotillard, o los antipáticos personajes que componen Rachel Mc Adams y Michael Sheen o hasta los breves, pero decisivos roles que tienen por ejemplo Carla Bruni como la guía turística o Kathy Bates como Gertrude Stein. Incluso la brevísima escena en que aparece Adrien Brody recreando a Salvador Dalí, está genial.
Incluso el final, sin llegar a ser un típico happy end o un final muy duro como el de La Rosa Púrpura de El Caro, es perfecto para redondear la película y que captemos el mensaje: no podemos abandonar la realidad, pero la podemos mejorar.
Midnight in París, es un canto de amor de un cineasta a la ciudad que ama y a la que ha querido rendir homenaje desde hace mucho (¿recuerdan la famosa frase de Hollywood Ending (2002) “gracias a Dios que existen los franceses”?), es casi seguro que Allen ha estado filmando esta película en su mente desde hace mucho, recién ahora ha podido lograrlo y lo ha hecho encantado.
Ojalá en el futuro Allen nos tenga preparadas más sorpresas como esta.

martes, 31 de enero de 2012

La Mejor Película del 2010


Inception: La Nueva Matrix
Mientras llega la crítica de la mejor del 2011, aquí este artículo de la mejor del 2010.
Hace 11 años un par de hermanos que estaban dando sus primeros pasos en el cine, Andy y Larry Wachowsky sorprendieron al mundo con Matrix, una película que no sólo revolucionó el arte de los efectos especiales, sino que originó múltiples lecturas y debates por sus contenidos mezcla de filosofía oriental, ideología ciberpunk  y elementos cristianos, que si bien casi desaparecieron luego en las dos secuelas siguientes, la catapultaron a la categoría de film de culto, digna de aparecer en cualquier lista de mejores películas.
Hoy, Christopher Nolan nos ha traído un producto similar, que destaca no solamente por la fuerza de sus imágenes, sino porque igualmente nos ofrece múltiples lecturas, con una obra compleja que está ya dando mucho que hablar.
Nolan (Londres, 1970) nacido en las canteras del cine Independiente, ha dado desde siempre muestras de ser un autor en todo el sentido de la palabra, desde sus trabajos iniciales Following y Memento, fuera del mainstream cuando tenía el control absoluto de sus obras, hasta las dos últimas Batman, la cuales a pesar de haberse hecho dentro de la industria, dejan ver en ellas la impronta personal del realizador.
Esta vez ha conseguido llevar a la pantalla grande un proyecto que él había venido acariciando desde hace tiempo y que por distintas razones no había logrado concretar. Se trata de Inception (traducida en nuestras salas como El Origen, pero a la que también podría habérsele dado el sentido más adecuado de Implantación), película donde nos narra la historia de Cobb, un “extractor”, una curiosa profesión de un futuro no lejano, que no es del todo legal, y que consiste en introducirse en los sueños de ciertas personas, para robar de su subconsciente los secretos mejor guardados y venderlos al mejor postor, una especie de espionaje industrial, pero mucho más sofisticado.
Para ello necesita de colaboradores: un “arquitecto” que diseñe los sueños, un vigilante que se encargue que todo esté bajo control  y de despertarlos desde dentro del sueño, cuando sea necesario, utilizando un recurso llamado “la patada”. Necesita además un instrumento llamado Totem, que es cualquier objeto conocido por el soñador, y que al recurrir a él, le confirma si el sueño terminó o si todavía está dentro de él.
Después de un intento fallido de robo con un industrial japonés, Cobb es reclutado por esta misma persona para que haga un trabajo prácticamente opuesto: implantar en la mente de un competidor una idea que lo haga desistir de convertirse en un monopolio que prácticamente controlaría todo el mundo. Cobb al principio se niega, pero luego Saíto le hace una propuesta que no puede rechazar: si consigue la implantación arreglará su situación judicial en Estados Unidos y podrá nuevamente volver a su país a ver a sus hijos.
Para esta misión Cobb necesita nuevos miembros para su equipo: Eames, un imitador (Tom Hardy) alguien que tiene la capacidad de adquirir la apariencia de cualquier conocido del soñador, un químico llamado Yusuf, que fabrique un poderoso fármaco que induzca al durmiente en un sueño  profundo (Dileep Rao) y Ariadne, una nueva arquitecta (Ellen Page) para reemplazar al que falló en la misión anterior.
De todos ellos Ariadne recomendada por un maestro de Cobb (Michael Caine) tendrá un rol ascendente en la cinta, reclutada en el último intento, es una estudiante de gran habilidad, que aprende muy rápido, incluso más de la cuenta ya que descubre los secretos más íntimos de Cobb, algunos de los cuales podrían poner en peligro la nueva misión.
Para contarnos tan compleja historia, Nolan se vale tanto de esclarecedores diálogos de los personajes,  como de poderosas imágenes y acciones, de tal forma que si uno no entiende lo que dijeron en los diálogos, lo captamos luego en las acciones desarrolladas a continuación. Todo esto con un ritmo intenso, con escenas de discurrir muy fluido, gracias a una cámara que se mueve con agilidad y que se mete por los lugares de más difícil acceso, especialmente en las escenas de tiroteos y persecuciones.
Nolan recurre a interesantes golpes de efecto, para sorprender y mantener la atención del público, como por ejemplo jugar con la alternancia de los sueños y la realidad (a veces no sabemos bien donde están los personajes) o complicar la estructura narrativa en sucesivas vuelta de tuerca (un sueño dentro de un sueño, dentro a su vez de otro sueño, en tres subniveles).
La película se mueve en muchos niveles y funciona en todos ellos. En la capa más superficial se aprecia como una cinta de acción, filmada con lo último en efectos especiales y con un ritmo trepidante que no da respiro al espectador. En otro nivel tenemos un drama personal, el de Cobb quien no puede superar un pasado tormentoso, del que ha heredado un fuerte sentimiento de culpa que cada vez con mayor fuerza, va lastrando sus acciones presentes. Finalmente es una apasionante descripción del mundo de los sueños, con su irracionalidad, su fantasía y sus reglas particulares, aunque en este caso sean las reglas que Nolan nos presenta para este mundo.
 Podemos reconocer en esta historia las fuentes de las que ha bebido Nolan, tenemos para empezar un referente que recién empieza a hacerse conocido debido a la muerte de su director: el ánime Paprika de Satoshi Kon, en la cual los personajes pueden también entrar a los sueños de otros, aunque aquí es gracias a un invento, más que por la habilidad de los individuos.
Luego está la Matrix de los Wachowsky, el mundo de los sueños de Nolan y la forma como conectarse a él, tienen cierta relación con el falso universo de la Matrix, y en el modo como el maestro Cobb enseña a su discípula Ariadne, nos hace recordar el aprendizaje de Neo con Morfeo.
Otro referente importante, es sin lugar a dudas Solaris de Tarkovsky, especialmente en la relación de Cobb con Mal, la vívida proyección que él mismo ha creado de su esposa debido a su gran sentido de culpa, que nos hace recordar a Hari, la esposa del Dr. Kelvin, que también tiene vida propia, creada en parte por el hondo sentido de culpa de éste.
El descenso a los submundos más profundos de su subconsciente de Cobb, para tratar de liberarse de Mal, es un equivalente del descenso a los infiernos del mito de Orfeo, con la diferencia que aquí existe la figura de una liberadora, Ariadne, nombre que no por nada nos remite al mito de Teseo y el Minotauro, concretamente en lo referente al hilo de Ariadna, como la llave para encontrar una salida y aquí el personaje homónimo tendrá un rol similar.
Si seguimos buscando encontraremos seguramente más fuentes, pero lo importante es que Nolan las ha sabido unir y recrear para dar como resultado una historia apasionante y atractiva.
Para hacer esta película, Nolan ha logrado reunir a un reparto envidiable -casi perfecto por la forma como se apoyan entre sí- encabezado por Leonardo Di Caprio quien luce cada vez más cuajado y convincente en sus últimas interpretaciones y aquí interpreta con solidez a Cobb un un hombre muy hábil en lo suyo, pero a la vez atormentado por la culpa de una acción que no ha logrado superar. Di Caprio aporta al personaje todos los matices de su difícil situación lo cual hace que el personaje sea sumamente creíble al espectador.
Luego tenemos a Ellen Page la recordada protagonista de Juno, quien termina por confirmar que es más que una promesa de actriz, especialmente porque este es el personaje que más evoluciona en la película: de la tímida y algo insegura aprendiz a convertirse luego en la confidente de Cobb hasta luego convertirse en la clave para liberarlo de su pasado.
Mención aparte merece la francesa Marion Cotillard, nominada al Oscar por su rol de Edith Piaf en La Vie en Rose (no en vano uno de los temas de esta película, Ne vale rien, se emplea continuamente en esta película), la cual da vida a uno de los personajes más enigmáticos del film, Mal la fallecida esposa de Cobb, quien se aparece constantemente en los sueños de Cobb y muchas veces como un espectro incontrolable.
Junto a ellos un equipo de secundarios más que cumplidores: Ken Watanabe como Saíto el misteriosos nuevo cliente de Cobb, Cillian Murphy como Fisher la víctima-villano, Tom Berenger un actor no siempre bien aprovechado en el rol de Peter el tío de Fisher, Joseph Gordon-Levitt quien parece dejar ya sus papeles de adolescente para asumir roles más serios y con ellos los secundarios Tom Hard y Dileep Rao, quienes también encarnan con dignidad a sus personajes.
A pesar de su extenso metraje el ritmo y el interés nunca decaen y se vuelven particularmente intensos en la última hora, cuando se desarrollan las tres líneas de acción que avanzan de manera paralela pero no de manera simultánea, ya que cada una de estas líneas representa un distinto nivel de sueño, con sus propios tiempos (más rápidos los superficiales y más lentos los profundos) ya que los segundos en un primer nivel pueden ser años en el tercero. Aquí Nolan nos da una lección de lo que es el tempo cinematográfico, con una precisión muy pocas veces vista en el cine.
Esta intensidad se ve hasta el último fotograma, cuando Cobb deja su trompo-totem, dando vueltas en la mesa, para convencerse de que no está soñando y un fundido en negro no nos permite saber la conclusión.
Nolan no sólo ha hecho la mejor película del año, sino que ha logrado la mejor película de su carrera. Hasta nos atreveríamos a decir que es una obra maestra, aunque quizá hagan falta algún tiempo para demostrarlo.



jueves, 26 de enero de 2012

Las mejores del 2011



Año  muy malo para el cine en provincias, muy pocos estrenos de calidad, al final los cinéfilos hemos tenido que retomar nuestra vieja costumbre de peregrinar a Lima para ver algunos estrenos imperdibles, o recurrir a vías alternativas.
En fin acá la lista, que salió demasiado oscarizada para mi gusto, pero qué vamos a hacer:
1.       1.Medianoche en París (Midnight in Paris)
La declaración de amor más grande de un cineasta a una ciudad que siempre amará. Woody Allen presenta su mejor película desde Match Point, cuando comenzó su etapa europea.
En menos de 90 minutos Allen nos presenta una historia magníficamente bien contada, que tiene muchas lecturas, sobre Gill Penner un guionista a punto de casarse que quiere dar un giro en su vida y no sabe cómo, hasta que se le presenta la oportunidad de viajar cada medianoche al pasado de París y encontrarse con genios de la talla de Fitzgerald, Hemingway, Buñuel, Dalí, Picasso, entre otros.
2.       2.El Discurso del Rey (The King’s Speech)
Uno de los pocos aciertos del Oscar en mucho tiempo. Basada en un hecho histórico, la tartamudez del rey Jorge VI, padre de la actual reina Isabel de Inglaterra.  Además de estar narrada con maestría, bien trabajada visualmente, cuenta con uno de los mejores duelos actorales (Colin Firth vs Geoffrey Rush) de los últimos tiempos.
Pero si nos queremos quedar con una escena , la del clímax cercano al final, cuando vemos al rey Jorge enfrentar su destino, y logra encontrar su voz (que en esas horas aciagas de la segunda guerra, se convierte en la voz de toda una Nación) donde el montaje paralelo ejecutado magistralmente, es simplemente inolvidable.
3.       3.Super 8
JJ Abrams recicla al mejor Spielberg, aquel de Clouse Encounters of the Third Kind y E.T., y nos trae una memorable fábula sobre la amistad, el primer amor y el amor al cine.
Si bien en la segunda parte casi se convierte en una película de ciencia ficción más, el luminoso final, conteniendo imágenes tan sencillas como conmovedoras, la convierten en una de las mejores cintas del cine comercial de los últimos años.
4.       4.El Planeta de los Simios (r) evolución (Planet of the Apes: Evolution)
La otra gran sorpresa comercial del año, llega de la mano del nóvel Rupert Wyatt quien nos cuenta ahora la historia que faltaba en la saga: ¿cómo fue que los simios adquirieron la inteligencia que les hizo destronar a la raza humana?
Además de narrar bien la historia principal, la película presenta otras subtramas que también funcionan y en la que se llama la atención sobre el Alzheimer y sobre la codicia de las grandes trasnacionales.  Luego del fracaso de Burton esta nueva versión de la saga parecía haber llegado a un callejón sin salida, pero con este nuevo realizador británico tiene un prometedor futuro.
5.       5.El Luchador (The Fighter)
David O. Russell, un director de filmes apenas correctos, da un gran salto cualitativo con esta película basada en un hecho real, sobre el boxeador Mikcy Ward y  sus complicadas relaciones con su madre, su talentoso pero desperdiciado hermano Dicky y su novia Charlene, quien parece ser lo que necesita para salir de su estancamiento.
Excelente reparto, con otra buena performance de Christian Bale, bien acompañado de Mark Whalberg y la ganadora del Oscar Melissa Leo. Pero  la que destrozó lo previsto fue la ex princesa Disney Amy Adams, quien se luce en el rol de Charlene, una mujer de carácter, decidida, muy lejana de los personajes que suele interpretar.
6.       6.El Cisne Negro (Black Swan)
Darren Aronofsky vuelve a sorprendernos con otra película en el límite de lo excesivo,  con  otro personaje al límite, en este caso a punto de perder la razón. Se trata de una bailarina, quien debe esforzarse más allá de sus posibilidades para obtener el rol principal de El Lago de los Cisnes de Tchaikowsky, enfrentando a un director libidinoso, a una madre posesiva y a una inescrupulosa y más joven rival.
Natalie Portman, quien recibiera un merecido Oscar por este trabajo, sorprende con un tour de force, en la que ella misma parece haber estado también al borde la sinrazón.
7.       7.El Escritor Oculto (The Ghost Writer)
Al igual que  Woody Allen el gran Roman Polanski, vuelve a su mejor nivel luego de varios fracasos. Esta vez nos trae una historia hitchconiana, sobre un escritor que es contratado para escribir la autobiografía de un político, (de allí el título de fantasma, pues el no aparecería como autor del libro), pero que al iniciar las investigaciones se va metiendo en una serie de intrigas que pone en riesgo sus vidas.
Polanski  maneja muy bien la información y la va soltando de la mejor manera para atrapar al espectador. Además le saca el jugo a esos dos buenos actores que son Pierce Brosnan y Ewan McGregor.
8.       8.Temple de Acero  (True Grit)
Los hermanos Cohen sumaron otro logro a su ya extensa filmografía, esta vez el género fue el western, con una nueva versión de True Grit, de la película de Henry Hathaway de 1969, sobre un alcoholizado sheriff que debe acompañar a una huérfana en una venganza.
Otra versión desencantada y desmitificadora del oeste, muy lejos de los clásicos del género, con otra excelente interpretación de Jeff Bridges, pero la que rompe todos los esquemas es la nóvel Hailee Steinfeld, quien no solo le da la réplica a Bridges, sino que muchas veces termina por robarse las escenas.
9.      9. X Men: Primera Generación  (X Men: First Class)
Cuando ya la saga de los X Men parecía tempranamente extinta , el joven director Matthew Vaughn, nos devuelve la fe con una película bastante correcta, que nos cuenta los primeros años del grupo y la amistad/enemistad de Xavier y Magneto.
El punto fuerte de la película, están en el buen trabajo del reparto, especialmente de Michael Fahssbender , un excelente actor que recién está empezando a ser aprovechado y reconocido por Hollywood.
10.   8 Minutos para Morir (Source Code)
Película que tiene el mismo punto de partida que Groundhog´s day (aquella en la que Bill Murray despertaba atrapado en un momento del tiempo y vivía el mismo día una y otra vez. Acá se trata de un soldado que parece estar atrapado en una simulación de explosión en un tren de pasajeros y solo tiene 8 minutos para saber cómo impedirla.
Con unas esforzadas actuaciones de Jake Gylenhall y Vera Farmiga (sobre ellos se sostienen los pilares narrativos del film), buenos efectos especiales y una trama poco previsible, la historia nos engancha y nos mantiene pegados hasta el sorprendente final.

Tranquilamente pudieron estar en esta lista Winter’s Bone, The Tree of Life, A Dangerous Method, Melancholia y otras, pero como les dije no se pudo acceder a ellas.