lunes, 22 de enero de 2007

León, El Profesional


Hay películas a las cuales el tiempo sólo las puede mejorar. León (ese fue su título original, en usa le pusieron el Profesional y acá el huachafísimo de "El Perfecto Asesino"), es una de ellas. Protagonizada por un ya consagrado Jean Reno, un sobreactuado y el gran debut de Natalie Portman, esta película demostró por qué Luc Besson era no sólo un director con sensibilidad, sino también un director con mucho olfato, pues la película fue un éxito de taquilla en todas partes, aunque la crítica de ese momento la trató con cierta indiferencia.
Besson retoma nuevamente ese mezcla de acción y ternura que había iniciado en Nikita, aunque ahora con personajes diferentes: él Legon, un efectivo y aparentemente frío asesino a sueldo, ella Mathilda, una niña de una familia disfuncional que acaba de ser exterminada por un policía narcotraficante, que intenta contratar a Leon para vengarse..
Desde el comienzo vemos que se trata de una relación sin futuro, no sólo por la diferencia de edades, sino porque la violencia que se ha instalado en sus vidas amenaza con destruirlo todo.
A pesar de eso Besson se las arregla para que en medio de ese infierno, nos muestra algunas de las escenas más tiernas de su cine: ambos mirando en el cine Singin' in the rain, caminando por las calles o simplemente conversando.
Claro está, mucha de este realismo no hubiera sido posible si el trabajo de Jean Reno, aquí en uno de sus mejores papeles, con una perfecta transición entre el frío asesino, al hombre de gran corazón y la gran Natalie Portman, en un rol que hasta ahora ella misma no ha podido superar, como la niña convirtiéndose en mujer, mezcla de inocencia y picardía, que no sabe que sentir por su salvador y protector.
Pero de todas las escenas me quedo con una de las cercanas al clímax, cuando Mathilda se mete en la vía de escape que le ha abierto León y casi de inmediato se da cuenta que ella no irá con él en esa fuga, la escena es tan conmovedora que es imposible no sentir nada al respecto.
Finalmente, no sé como Besson no se ha animado a hacer una secuela cuando todo parece cantado para que sea así:, Mathilda desapareciendo por un tiempo de la ciudad, internándose en la escuela y diciendole a su planta mascota a la que en gesto simbólico planta como una metáfora de que está echando raíces: "creo que por ahora aquí estaremos bien León".
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