martes, 3 de abril de 2012

El cine como magia

La Invención de Hugo Cabret



Georges Mellies es uno de los personajes más fascinantes de la historia del cine, asistente a la primera proyección de la historia en 1895, se dice que quiso comprar el cinematógrafo a sus inventores, los hermanos Lumiére y estos se negaron a venderselo, porque dijeron que era un invento de feria y que pasaría de moda rápidamente.
Pero él pensaba diferente, así que se agenció de una cámara tomavistas y creo su estudio, en el que experimentó y descubrió algunos elementos básicos del lenguaje cinematográfico como el fundido en negro, las concatenaciones, las sobreimpresiones y sobre todo una gran cantidad de efectos especiales, que hoy después de muchas décadas siguen asombrando.
Era de esperarse que tarde o temprano el cine le rindiera homenaje, y eso ha ocurrido casi 100 años después de sus años de gloria, por uno de los talentos más importantes del cine de los últimos años: Martin Scorsese, quien ha utilizado la novela "La Invención de Hugo Cabret", de Brian Selznick  para este fin.
Se nos cuenta allí la historia de Hugo Cabret, niño huérfano que vive la estación de trenes Montmartre de París, dándole cuerda a todos los relojes de la estación, y que sobrevive robando comida y huyendo de la persecución de Gustave, el  implacable Inspector de la Estación.
Pero Hugo no solo roba comida, también hurta las piezas de los juguetes mecánicos, de un anciano juguetero que tiene un puesto en la estación, y que siempre se queda dormido. Estas piezas son para reparar a un autómata, que le dejó su padre antes de morir, y mediante el cual, él está seguro, se comunicará con èl desde el más allá.
Con la ayuda de Isabelle, familiar del anciano, Hugo logra poner en funcionamiento el autómata, el cual termina dibujando un esbozo de un film, "De la Tierra a la Luna" que lleva la firma de Georges Mellies, a la que Isabelle reconoce como la firma de su “Papa Georges”. Juntos tratarán de explicarse este misterio.
Narrada con la habitual maestría de Scorsese, la película capta de inmediato nuestro interés, pero pronto nos damos cuenta que en realidad, que todo este punto de partida no es más que un "enganche", un pretexto para rendir homenaje al gran maestro del cine mudo.
Es impresionante ver la forma cómo se han recreado los más importantes cortos de Mellies y mostrarnos todos esos momentos, como si formáramos parte de ellos, y dándoles a todos estos recuerdos un aura ensoñación, de magia.
Ojo, a pesar de todo no olvidamos que esta película no es más un cuento infantil, y que después de la tercera parte se vuelve algo predecible y culmina con un característico happy ending, pero aún así Scorsese saca el máximo partido a la historia que tiene.
La maestría de Scorsese no se da solo en el plano narrativo, ya desde el primer plano, vemos unos movimientos y posiciones de cámara, donde realmente "les saca el jugo" al 3D, en realidad es el mejor uso del 3D que hemos visto hasta el momento.
Es también digno de mencionarse, la reconstrucción de época (no por su fidelidad, pues aunque la historia está ambientada a comienzos de los 30, parece de comienzos de siglo, sino por servir a la historia), la creación de un París de ensueño a medida de lo que se narra, el empleo de la música y por supuesto las buenas actuaciones, tanto de los jóvenes Asa Hartfield y Chloë Grace Moretz, como la de Ben Kingsley (a parte de ser idéntico a Mellies, asume muy bien la creación de su atormentado personaje) y un contenido Sacha Baron Cohen, en un rol muy diferente al que estamos acostumbrados a verlo.
Cabe destacar también la presencia del siempre imponente Christopher Lee, en el pequeño pero significativo rol del bibliotecario Labisse, dándole como siempre una aura de dignidad casi sobrenatural a un personaje que tiene muy pocas líneas en el film.
Pero lo que más cala hondo de la película es esa aura de magia y ensoñación que está presente en casi todo el film, desde el empleo de la paleta de colores virado al sepia y azul, así como en esos flashbacks que imitan los que Mellies pintaba a mano fotograma a fotograma, en la sensacional secuencia de la pesadilla de Hugo, así como en los momentos en que tratan de dar vida "al escribano". Momentos todos muy logrados y que remueven los sentimientos hasta del espectador menos enterado.
Además la película es una excelente instrumento para que las nuevas generaciones aprendan historia del cine, y reconozcan el gran valor que tuvo ese mago, quien por amor al cine (el mismo amor que Scorsese demuestra profesar con estas imágenes), ayudó a hacer de éste, el gran medio que conocemos hoy.
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