miércoles, 28 de febrero de 2018

Cierre con Broche de Oro

Visages Villages

No contenta con ser la primera mujer en recibir un Oscar honorario Agnés Varda vuelve a la carga con Visages Villages (Caras, Pueblos), un documental -si podemos llamarlo así- experimental, realizado en conjunto con el artista callejero y fotógrafo JR.
Después de las escenas iniciales en las que ambos revelan como se conocieron, y en las que apelan a diversas técnicas como la animación, ambos artistas van de frente a la acción y nos muestran la actividad central de este trabajo: ir a diversos pueblitos o villas de la Francia rural a retratar rostros, personas o grupos de personas (en algunos casos también animales), para luego imprimirlos como gigantografías y pegarlos como murales en las paredes de edificios o estructuras distintivas de las localidades, donde ellos han estado presentes.
Varda y Jr se encargan después de registrar las reacciones de estas personas, algunas positivas, otras extrañas, algunas también negativas, pero todas sumamente interesantes por su frescura y autenticidad.
Todo esto acompañado con un lenguaje audiovisual muy rico, original, una edición dinámica y una fotografía insuperable.
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En el camino, o en los momentos en que los autores planifican las nuevas visitas, vamos siendo testigos de la creciente relación entre Varda y JR, ambos van intercambiando comentarios, consejos y en algún momento hasta conocen a la abuela de este último. La relación entre ambos que en un inicio parecía superficial se va transformando después en una relación de colegas artistas que se admiran y respetan mutuamente a pesar de la diferencia de sus artes y de sus edades.
De allí que hacia el final, Agnés Varda quiere compartir con su nuevo amigo, algo muy personal y el resultado de esto -aunque fallido- es lo que probablemente sea uno de los finales más conmovedores y mejor logrados en toda la historia del género documental. Imposible no conmoverse, especialmente aquellos que vivieron los tiempos de la nueva ola.
Varda y JR han logrado -quizá sin proponérselo-, un trabajo que parece haber salido de las entrañas de la Nouvelle Vague, y aunque haya sido casi medio siglo después, bien puede ser el broche de oro final a uno de los movimientos más influyentes de la historia del cine.


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