viernes, 20 de febrero de 2009

Un buen día para ser peruano...


EL PRIMER LUGAR EN BERLÍN



Está a punto de cumplirse una semana, de haber logrado el hito más importante del Cine Nacional: ganar el primer premio de uno de los festivales de cine más relevantes del mundo, el Festival de Berlín.

Gracias a la magia de la internet y el You tube, pudimos ver la premiación y fue un momento mágico. Claudia emocionada agradeciendo en inglés y luego Magaly Solier, una chica que en su vida soñó estar perada en el escenario, agradeciendo en español y quechua y luego entonando esa hermosa melodía que a pesar de no entenderla, nos conmovió hasta las lágrimas.

En cualquier otro momento, eso habría parecido huachafo, ridículo, pero allí en Berlín ante cientos de personas, fue algo sublime, inolvidable.

Sólo queda esperar el estreno de "La Testa Asustada", que gracias a este premio llegará mucho más pronto, y esperar que tenga una acogida mejor que "Madeinusa", la cual a pesar de ser una gran película, fue injustamente tildada de racista, justo en los sectores donde se debió aceptar más.

Para los que empezamos a seguir a Llosa, sabíamos que llegaría lejos, pero no tan pronto. Su cine es creativo, original y sobre todo muestra a un Perú que muchos todavía se resignan a creer que existe. Esperemos, que nos siga dando mayores sorpresas en los años que vienen.

miércoles, 11 de febrero de 2009

EL AMOR TAMBIÉN CURA


Numb (Indiferente)

La vida de las películas independientes norteamericanas es algo triste: se hacen en condiciones muy duras, con presupuestos ajustados, a la hora de exhibirse muy pocos quieren hacerlo y de las que se exhiben, muy pocas logran el éxito, sean buenas o no y están deambulando por allí en alguna limitada edición de dvd o en canales de cable que necesitan llenar programación.
Ese es el caso de Numb: se estrenó en su natal Canadá, en un limitadísima selección de cines en Gran Bretaña y fue directamente al dvd en Estados Unidos. Nosotros la pescamos de casualidad en People and Arts, y que luego de captar nuestra atención, fue más allá de nuestras expectativas.
Protagonizada por Matthew Perry, quien todavía está tratando de rehacer su vida luego de Friends, Numb nos cuenta la historia de Hudson, un guionista quien luego de probar por primera vez un cigarrillo de marihuana, deja de dormir, empieza a sentirse miserable y además cada vez más disociado de su cuerpo, lo peor de todo es que luce como una persona normal y hasta alegre, lo que lo que hace que su miseria sea aún mayor.
Luego de tratarse, le diagnostican trastorno de despersonalización, una enfermedad de la que se sabe muy poco, Hudson visitará muchos siquiatras, y tomará muchas pastillas, pero sólo cuando encuentra a Sarah, siente que su vida podría ir mejor.
Narrada a través de una omnipresente voz en off, contrario a lo que podría pensarse Numb es una cinta ágil, que se deja ver, y que acierta desde el punto de partida al darle un tono agridulce, de tragicomedia y renuncia al melodrama lacrimógeno que tanto se usa en este tipo de filmes.
Mucho de esta agilidad, se debe agradecer al director-guionista Harris Goldberg quien para este film ha escrito monólogos y diálogos claros, nada pretenciosos y muy fáciles de seguir. Además se nota su habilidad en el momento de crear las atmósferas más personales del interior de Hudson, sin emplear para ello trucos digitales ni la parafernalia que usó por ejemplo Ron Howard en A Beautiful Mind. En ese sentido es digna de destacar la surreal escena en la que Hudson y Sarah, contemplan de madrugada la tranquilidad en ese momento, de una de las calles más agitadas de Los Ángeles.
Obviamente el trabajo de los actores también es clave en el éxito de la película, Matthew Perry, transmite muy bien la complejidad de los trastornos mentales y emocionales que sufre su personaje y la relativamente desconocida Lynn Collins, luce bastante creíble como la enamorada y sacrificada novia de Hudson.
En los secundarios, están cumplidores Kevin Pollak como Tom, el cínico amigo del protagonista y Mary Steenburgen, en el divertido rol de una terapista que termina más alterada que su paciente Hudson.
En resumen, una película que ofrece más de lo que promete a simple vista y que nos demuestra sin subrayarlo tanto, que a veces el amor, puede curar mejor que cualquier tratamiento.

lunes, 9 de febrero de 2009

EL BOND MÁS MISERABLE


Quantum of Solace



Uno de los primeros posts que colgamos en este blog, fue una crítica sobre Casino Royale, que marcaba el inicio de un nuevo Bond, con el nuevo actor británico Daniel Craig. Años después, luego de darle el beneficio de la duda (en realidad no había más que ver en el cineplanet ese día), fuimos a ver su más reciente aventura, Quantum of Solace, el resultado: más que decepcionante.

Si ya Casino Royale fue un fracaso, esta nueva incursión del nuevo James Bond, es un fracaso redondo, perfecto. Si quedaba algo del auténtico 007 en Casino Royale, los guionistas se han encargado de eliminarlo en Quantum of Solace, es un personaje anodino, sin motivación, sin la elegancia ni ironía de todos los bonds anteriores, increíble que se haya podido caer tan bajo.

En esta ocasión Bond, va primero a Haití y luego a Bolivia, siguiendo la pista de los que podían haber estado relacionados con la muerte de Viper, su primer gran amor. Allá lo que hace es matar y hacer que maten a las personas a su alrededor y paramos de contar.

Daniel Craig prueba una vez más que sólo es bueno para mostrar un cuerpo lleno de rasgunos y heridas de bala, mientras que del reparto que lo acompaña no hay nada bueno que destacar, a pesar de los grandes esfuerzos de esos dos grandes actores que son Judi Dench y Giancarlo Gianini.

Y no sólo somos nosotros, Scott Murray co-director de esa gran revista de cine australiana que es Senses of Cinema, le dedica sólo apenas unas líneas a la cinta, calificándola de "película miserable".

Con todo esto la muerte de Bond parecería estar muy cercana, pero lamentablemente la franquicia es todavía rentable, así que tendremos que soportarlos una vez más. Mientras tanto, los fanáticos del real Bond, tendremos que contentarnos con los ciclos que repite Golden Choice. Provecho.

EL SENTIDO DEL DEBER


A LA HORA SEÑALADA (HIGH NOON)


Recién después de muchos años de intento, he podido ver de forma completa, la versión de High Noon de Fred Zinemann, considerada por el American Film Asociation, como el segundo mejor western de la historia del cine, y la verdad es que es una obra maestra por donde se la mire.
Trabajada con precisión de relojería, la película fue una de las primeras de manejarse en tiempo real, desde cuando vemos cómo el sheriff Will Kane (Gary Cooper), se casa con su novia Amy Fowler (Grace Kelly), hasta el momento del enfrentamiento final con los malvados.
Pero no sólo en el tiempo real radica la originalidad de High Noon, sino también en su temática, que más que un enfrentamiento a tiros con los malvados, destaca como lo más importante la lucha que debe realizar Will Kane contra su sentido del deber y prácticamente contra un pueblo entero, que lejos de darle la mano, parece haberse abandonado enteramente a la indiferencia e irresponsabilidad y en lugar de apoyar a Kane a cumplir con su deber, aparecen desesperados por el que éste huya lejos con “su problema”.
En ese sentido, es sumamente ilustrativa la escena central en la que aprovechando que gran parte del pueblo se encuentra en la iglesia escuchando el servicio religioso, Kane se acerca para convencerlos de que alguien debe ayudarlo: lo que ocurre al final de la discusión sin embargo es tan impredecible como difícil de digerir para Kane y el espectador, y nos convencemos que él está solo ante su destino.
Obviamente la dignidad y entereza del personaje, no hubieran sido tales sino se hubiera hecho cargo de él Gary Cooper, quien se llevó un merecido Oscar en esta interpretación; Cooper aparece rodeado de un elenco competente, entre quienes destacan Grace Kelly como la esposa, Kathy Jurado como la ex amante de Kane y Thomas Mitchell como el “mejor amigo” de Kane.
Narrativamente la historia está muy bien contada, se presenta a los personajes de manera muy completa en las primeras escenas, y el nudo aparece rápidamente creando una tensión in crescendo que sólo es resuelta al final. Todo esto es mérito de Carl Foreman, quien se basó en la historia corta de John Cunningham The Tin Star, pero que según cuentan colocó, mucho de su vida personal en el guión (fue víctima del comité de actividades antiamericanas del senador McCarthy).
La fotografía de Floyd Crosby, con sus magníficos encuadres de personajes y escenarios, ayuda al dramatismo de las escenas, aunque en ese sentido la estrella del film es la edición de Elmo Williams, cuya alternancia de planos de corta duración, acompañados de la música bien acompasada de Dimitri Tiomkin incrementa la tensión, de un modo pocas veces visto en el cine.
Rodada en poco más de un mes, la historia en la que al parecer no mucha gente creía, se convertiría luego en un referente obligado en la historia del cine, pues ha servido de base para varios filmes, entre uno de los más recientes Open Range de Kevin Costner, aunque en este último filme, la secuencia del tiroteo al final ocupa un lugar mucho más trascendente y está más desarrollada.