miércoles, 11 de febrero de 2009

EL AMOR TAMBIÉN CURA


Numb (Indiferente)

La vida de las películas independientes norteamericanas es algo triste: se hacen en condiciones muy duras, con presupuestos ajustados, a la hora de exhibirse muy pocos quieren hacerlo y de las que se exhiben, muy pocas logran el éxito, sean buenas o no y están deambulando por allí en alguna limitada edición de dvd o en canales de cable que necesitan llenar programación.
Ese es el caso de Numb: se estrenó en su natal Canadá, en un limitadísima selección de cines en Gran Bretaña y fue directamente al dvd en Estados Unidos. Nosotros la pescamos de casualidad en People and Arts, y que luego de captar nuestra atención, fue más allá de nuestras expectativas.
Protagonizada por Matthew Perry, quien todavía está tratando de rehacer su vida luego de Friends, Numb nos cuenta la historia de Hudson, un guionista quien luego de probar por primera vez un cigarrillo de marihuana, deja de dormir, empieza a sentirse miserable y además cada vez más disociado de su cuerpo, lo peor de todo es que luce como una persona normal y hasta alegre, lo que lo que hace que su miseria sea aún mayor.
Luego de tratarse, le diagnostican trastorno de despersonalización, una enfermedad de la que se sabe muy poco, Hudson visitará muchos siquiatras, y tomará muchas pastillas, pero sólo cuando encuentra a Sarah, siente que su vida podría ir mejor.
Narrada a través de una omnipresente voz en off, contrario a lo que podría pensarse Numb es una cinta ágil, que se deja ver, y que acierta desde el punto de partida al darle un tono agridulce, de tragicomedia y renuncia al melodrama lacrimógeno que tanto se usa en este tipo de filmes.
Mucho de esta agilidad, se debe agradecer al director-guionista Harris Goldberg quien para este film ha escrito monólogos y diálogos claros, nada pretenciosos y muy fáciles de seguir. Además se nota su habilidad en el momento de crear las atmósferas más personales del interior de Hudson, sin emplear para ello trucos digitales ni la parafernalia que usó por ejemplo Ron Howard en A Beautiful Mind. En ese sentido es digna de destacar la surreal escena en la que Hudson y Sarah, contemplan de madrugada la tranquilidad en ese momento, de una de las calles más agitadas de Los Ángeles.
Obviamente el trabajo de los actores también es clave en el éxito de la película, Matthew Perry, transmite muy bien la complejidad de los trastornos mentales y emocionales que sufre su personaje y la relativamente desconocida Lynn Collins, luce bastante creíble como la enamorada y sacrificada novia de Hudson.
En los secundarios, están cumplidores Kevin Pollak como Tom, el cínico amigo del protagonista y Mary Steenburgen, en el divertido rol de una terapista que termina más alterada que su paciente Hudson.
En resumen, una película que ofrece más de lo que promete a simple vista y que nos demuestra sin subrayarlo tanto, que a veces el amor, puede curar mejor que cualquier tratamiento.
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