lunes, 29 de abril de 2013

A propósito de Asu Mare


Es difícil escribir sobre una película de la que se ha hablado mucho, y no precisamente en exclusiva desde el lado cinematográfico, y es que A su Mare es un fenómeno que nadie pensó que llegara tan lejos, para algunos un lunar irrepetible en el cine peruano, que es imposible abarcar desde un solo punto de vista.
Tomando como punto de partida lo cinematográfico, habría que decir que no se trata de una película de esas que deslumbran a la crítica y ganan premios, pero tampoco pretende serlo. Se trata de un divertimento, que no busca más que generar sanas emociones en la gente mediante la risa, y vaya que lo logra.
Hay quienes se han rasgado las vestiduras ante esto último, como si existiera una sola forma digna de hacer cine. Han dicho que este tipo de cine va a "malacostumbrar" al espectador peruano, cuando el espectador peruano difícilmente va a ver cine de su país; si lo va a "malacostumbrar" así, que lo haga.
Volviendo a la película, lo mejor de ella está en los primeros 60 minutos. Son especialmente memorables los créditos iniciales, el momento en que la joven madre arrulla al bebé Cachín, y más adelante los momentos de la adolescencia y el ejército. 
Hay un empleo de filtros, para darle un aspecto nostálgico a la película, que ayuda a que el espectador se sitúe mejor en esos tiempos, y el alternar esas escenas con momentos del unipersonal, hacen que la comicidad se incremente notablemente.
Justamente cuando se deja de lado al unipersonal y el tono de humor de ese momento, es cuando la película se cae. Al difícil episodio del engaño en el casting, no le sigue ningún momento gracioso para alternar ni levantar la película. Por el contrario, se cae en el sentimentalismo de la bola roja y en ese misterioso callejón atemporal lleno de botella de Brahma iluminado artificialmente (lo menos logrado de la peli). Parece que hubiera un apuro por terminar, y deja la sensación de que hay mucho que se quedó en el tintero.
De todas formas, esto no afecta el resultado final, la película además está muy bien hecha técnicamente, tiene un sonido aceptable (el eterno mal de las pelis peruanas, parece por fin poder superarse) hay magníficos encuadres y movimientos de cámara, y un lenguaje audiovisual especial, que delata la proveniencia publicitaria de Ricardo Maldonado, pero no en detrimento del film, sino por el contrario, para darle un encanto especial.
EL MARKETING
Y bueno, está también el lado comercial. Si los peruanos no lleváramos tan mal nuestras cuentas, tendríamos unas mejores cifras con qué comparar, pero todo indica, que A su Mare, será  (o quizá a estas alturas es ya) con su cerca de dos millones de espectadores,  la película peruana más taquillera de todos los tiempos, dejando atrás a Alias la Gringa, La Fuga del Chacal, o Pantaleón y las Visitadoras, que supuestamente optaban ese récord, y no solo, eso tal parece que también superará a muchos Blockbusters hollywoodenses. Esto es una gran noticia para el cine nacional y algo que nos debe alegrar a todos los que lo amamos.
Las razones por las cuales lo logró son varias (personaje carismático, basado en una obra teatral exitosa, mucha publicidad, contenido emocional que conecta con el espectador etc.) y ya se han explicado, pero creemos que de la de mayor peso, es la fuerte campaña de marketing que tuvo la película.
Desde el comienzo, el film fue pensado como un producto, hubo mucha investigación de mercado con las últimas herramientas, se convocó a patrocinadores importantes (aunque a veces el product placement sea excesivo en la película), hubo mucha promoción, se logró buenas salas en los mejores horarios a nivel nacional y se manejó muy bien el lanzamiento del trailer y el estreno. Algunos dirán, tuvo los recursos para hacerlo, pero no se trata solo de tener recursos, sino de emplearlos bien.
Esto nos ha hecho dar cuenta, del marketing casi nulo que han tenido la mayoría de las películas nacionales, un punto que debería tomarse en cuenta de ahora en adelante por la gente que quiere seguir haciendo cine en el Perú. Y no hay que ponerse en el plan de denigrar lo exitoso por "comercial", cuando se puede obtener lo mejor de los dos mundos, ya lo había dicho el maestro Alfred Hitchcock "el cine es una sala amplia con muchas butacas que llenar", la mayor parte de sus películas fue un éxito comercial, y esa mayor parte son también consideradas obras maestras.
Claro, eso tampoco quiere decir que nos vayamos al otro extremo de los gurús neoliberales y sus dogmas del mercado, expuestos en un lamentable editorial del diario "El Comercio", reclamando el fin de la ayuda del estado al cine nacional, y mostrando como argumento el éxito de A su Mare. No se dan cuenta que la película ha sido un caso excepcional, difícil de repetir ¿cuántas décadas han tenido que pasar para que una película peruana supere siquiera el medio millón de espectadores?
Además, esos mismos gurús olvidan, o quizá seguramente ignoran, que muchas de las grandes cinematografías actuales salieron adelante por una buena política de apoyo por parte de sus estados. Tenemos el caso de Corea del Sur, de Argentina, de países europeos...y si nos remontamos a los primeros años de la historia, en el mismo Estados Unidos, el oligopolio de Hollywood hoy conocido como "las majors", tuvieron que trasladarse a California, en busca de un apoyo estatal que no lo estrangule con las regalías y derechos que pretendía cobrarles Edison en los estados de la Costa Este.
En fin, el debate lleva ya mucho tiempo y no se terminará ahora, pero no se debe usar el éxito de la película para que olvidemos el apoyo del estado, sino más bien para pedir que se apruebe de una vez la nueva ley que lo renueve y mejore.
Y en cuanto a la dupla Alcántara/Maldonado, esperamos de todo corazón que puedan repetir su éxito (se confirmó ya que habrá Asu Mare 2 y que contagien a muchas otras figuras, que pueden dar el gran salto a la pantalla grande con un producto de calidad que vuelva a llevar a las salas a muchos peruanos, y que aprendan a sentirse orgullosos de su cine.


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