Una Batalla tras Otra
De un tiempo a esta parte Paul Thomas Anderson se está volviendo algo más optimista en sus films; lejos está la crudeza de There will be blood (2007) o lo perturbador de The Master (2012), ahora parece estar más cerca de la retorcida felicidad de The Phtantom Thread (2014) o de la frescura Licorice Pizza (2021).
Adaptada libremente de la novela Vinland
de Thomas Pinchon, aunque ambientada en un Estados Unidos actual, Anderson
cuenta la historia de Bob (Leonardo Di Caprio), un exguerrillero que, luego de
ocultarse 16 años, es redescubierto por su némesis, un psicópata militar
encarnado por Sean Penn, por lo que deberá volver a huir, esta vez con su hija.
Y de eso va la segunda parte de
la historia: la persecución. Pero no es una persecución cualquiera, es una en
la que el supuesto héroe comete un error tras otro (ni siquiera puede reiniciar
la comunicación con sus excolegas) y su fuga acabaría en una muerte segura de
no ser por la intervención de un extraño maestro de karate (Benicio del Toro) y
la revelación de los genes de su hija, una guerrillera y a la vez máquina de
matar en potencia.
Pero sin lugar a dudas el personaje
más sui generis es Perfidia, una guerrillera sanguinaria, excéntrica, y
sumamente intensa, al punto que es prácticamente el motor causal de las
primeras acciones de la película. Esto ha logrado que la actriz que la
interpreta, Teyana Taylor se lleve una poderosa nominación al Oscar que es muy
posible que gane.
La película no tiene un solo
minuto de pausa, no da tregua y está salpicada de personajes cuasidelirantes
(como la secta ultraderechista) y un humor bastante particular (las escenas de
las llamadas telefónicas de Bob a la central rebelde son un buen ejemplo de
ello). Todo se redondea con unos diálogos precisos que revelan la identidad y
características de sus personajes.
Contribuye también a la espectacularidad
de la película, su cinematografía en la que se ha empleado el sistema VistaVision,
destaca no solo la movilidad de las escenas de acción, sino también las
atmósferas de las locaciones, especialmente en esas tomas del desierto entre México y California, que
evocan filmes clásicos, pero con una tecnología moderna, que les da un aspecto
muy especial.
Es además una película necesaria:
los escenarios en los que desarrolla, la crueldad de la represión contra
inmigrantes (verbigracia ICE), la paranoia de las autoridades, la organización
de la resistencia, etc. son un fiel reflejo de lo que está pasando o podría
pasar muy pronto en Estados Unidos y otros países
Sin duda, fue uno de los mejores
films del año que pasó y a nuestro parecer es uno de los dos más firme
candidatos, para llevarse el Oscar, lamentablemente no todos en la Academia
parecen pensar igual, esperemos que se lleve al menos 4 estatuillas. Esperemos
también que esta nueva onda de PTA se mantenga en sus películas venideras.
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