domingo, 23 de noviembre de 2014

Un Paseo que Prometía

Caminando entre tumbas
Un eficiente actor dramático, Liam Neeson se ha convertido en estos últimos años en la cara del cine de acción, con títulos bastante aceptables como la primera Taken (2008), The Grey (2011), Desconocido (Un/known 2011) y más recientemente Sin Escalas (Non Stop 2014). Por eso nos motivó a verlo en esta nueva producción de Scott Frank un director poco conocido, con solo un largo en su haber, pero una larga carrera como guionista.
Al comienzo la película promete, Neeson encarna a Matt Scuder un ex policía alcohólico metido ahora a detective privado sin licencia, que es contratado por un narcotraficante, para que encuentre a las personas que secuestraron y asesinaron brutalmente a su esposa.
En las primera imágenes situadas en 1991 vemos a Scuder persiguiendo a unos asesinos que acaban de matar al dueño del bar donde iba a tomarse unos tragos. Luego nos desconcierta una extraña secuencia de créditos donde vemos a una mujer probablemente secuestrada, mirar a la cámara con terror. Posteriormente nos trasladamos ya a 1998 con Scuder venido a menos, que acepta a regañadientes el encargo del narcotraficante.
Neeson hace un buen papel, en Walk among the tombstones  pero no alcanza para salvar el film.
A medida que va investigando, Scuder se da cuenta que no está tratando con cualquiera sino con unos criminales que pueden ser hasta sicópatas. El miedo que le producen a algunos de los testigos, sugiere incluso que estos tipos son sobrenaturales, no humanos.
Si a esto le agregamos las tomas de un Nueva York bastante sombrío, lleno de casas antiguas abandonadas o descuidadas, esta sensación de misterio va creciendo y con él el interés del espectador.
Pero superados los tres primeros cuartos del film, cuando vemos los rostros de los secuestradores, la película cambia de dirección, se empieza a llenar de clichés y se va volviendo cada vez más previsible, perdiendo todos los puntos a los que había llegado.
La decepción se hace más grande hacia al final, en la secuencia en el cementerio, que cuenta con un montaje alterno totalmente pretencioso e innecesario, que no aporta nada a la acción y al contrario le resta efectividad.
Una lástima, era este un paseo que prometía, ojalá Frank se reivindique para su próximo trabajo y que Neeson escoja mejor con que director trabajar y qué proyecto apoyar.

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