sábado, 7 de junio de 2014

El Documental en su mejor momento

El género documental siempre ha sido importante en el cine, y si nos ponemos rigurosos, debemos decir que el cine nació como documental. Pero luego con la aparición de la ficción, siempre pareció quedar un poco relegado a pesar de  excelentes trabajos de pioneros como Vertov o Flaherty, quienes hicieron obras maestras, consideradas entre lo mejor de la historia del cine.
En las últimas décadas, sin embargo, nuevos directores y nuevas películas documentales se van abriendo camino y nos dan razones para creer que nos encontramos en el mejor momento del documental.En estos últimos meses hemos tenido la oportunidad de apreciar tres importantes ejemplos que detallamos a continuación.

Sigo Siendo (Kackkaniraqmi) de Javier Corcuera. 
Hasta la fecha el mejor trabajo de este documentalista peruano, que ha hecho carrera en España y eso que sus dos trabajos anteriores (La Espalda del Mundo e Invierno en Bagdad), eran ya bastante buenos. Corcuera hace un recorrido por la música peruana, empezando por la selva, luego por el zapateo de la música negra de la costa en El Carmen, pasando por la música y la danza andinas, para terminar nuevamente en la costa con la música criolla de la vieja guardia.

Además de su impecable acabado visual (hay que ver esos encuadres del bote navegando en un río de la selva, o de los danzantes negros en un cortejo fúnebre en el cementerio), Corcuera logra un trabajo documental invalorable, al rescatar la diversidad musical peruana, que en algunos casos ya se está perdiendo. Lástima que el documental, tuvo muy poca difusión. Sin embargo no es difícil de conseguir, quienquiera que se sienta peruano, debería verlo.

El Acto de Matar (The Act of Killing) de Joshua Oppenheimer

Este documental es sencillamente increíble. El director, Joshua Oppenheimer, logra contactar, luego entrevistar, y seguir el día a día, de unos asesinos en masa, de una de las dictaduras más feroces del mundo, la de Suharto en Indonesia, allá por los años 70. 

El trabajo llega a un nivel pocas veces visto, cuando el director no solo les hace confesar sus crímenes con todo lujo de detalles, sino que los hace reactuar esos cruentos actos y hasta permite hacer una especie de recreación poética (el número musical born free que aparece al inicio y casi al final de la cinta) de esas muertes. No he visto nunca un documental que llegue a tanto y sin caer en excesos. Fue una gran injusticia que no se le otorgara el Oscar.

 Las Historias que Contamos (Stories we Tell) de Sarah Polley

Sarah Polley es una actriz canadiense talentosa, que ya mostraba sus dotes desde niña, cuando tuvo un rol entrañable en la cinta de Terry Gillian, Las Aventuras del Barón Munchausen. Luego de trabajar para directores interesantes como Atom Egoyan, George Romero o la española Isabel Coixet (con quien hizo una dupla memorable), pasó a la dirección con Far from Her, un interesante drama sobre el Alzheimer.

Ahora regresa con este trabajo bastante personal, sobre una historia familiar que involucra a su madre, su padre, sus hermanos y otro supuesto padre. Es un trabajo que algunos dicen que es un pseudocumental y otros que es docuficción, lo cierto es que tiene todas las características de un documental, aunque se permite algunas licencias. ¿Cuánto hay de verdad en él? es lo de menos, lo importante es que Polley logra un trabajo muy atractivo, original, bien acabado, que la confirman como una interesante realizadora a seguir.
Esperemos encontrarnos con más trabajos así y que el documental siga abriéndose camino en el mundo del cine y llegue cada vez a más personas.

Publicar un comentario en la entrada