domingo, 20 de octubre de 2013

Una Conversión

El Evangelio de la Carne
El Evangelio de la Carne,  es la quinta película de Eduardo Mendoza, luego de unas primeras cintas más de corte comercial (de las que todos recuerdan Mañana te cuento 1y 2) y se presentó con gran éxito en el Festival de Lima, donde además de ganar algunos premios, fue una de las preferidas del público, con proyecciones a sala llena, y aplausos de pie al finalizar los créditos.
El Evangelio de la Carne (título algo equívoco) cuenta varias historias, entre ellas la de Gamarra, un policía encubierto cuya mujer sufre una grave enfermedad que la tiene postrada y él no tiene el dinero para tratarla, junto con él trabaja Ramírez, otro policía que se ha metido en problemas por el vicio del juego. A ellos se les acerca Nancy, una chica que vende software ilegal en un puestos de un mercado, que al principio intenta ayudar a Gamarra, pero luego solo le da problemas.

La otra historia es la de Félix, un alcohólico chofer de autobús, que intenta ingresar a la hermandad del Señor de los Milagros, como manera de expiar un pecado de su pasado que causó la muerte de varias personas y finalmente está la historia de Narciso, el jefe de una barra brava de la U, quien intenta desesperadamente sacar a su hermano de la correccional de menores, antes que cumpla la mayoría de edad.
Al estilo del Robert Altman de Shortcuts o el González Iñárritu de Amores Perros, El Evangelio de la Carne, va hilvanando y alternando con maestría y buen ritmo, los personajes y las historias, dando como resultado una narración eficaz, y una película atractiva.
Esto es fruto de un guión muy bien trabajado del propio Mendoza con Úrsula Vilca, pero además de una edición que sabe manejar efectivamente los tiempos, acelerando donde debe, a pesar de tratarse de historias a veces tan diferentes. Justo en el montaje alterno del final, es donde más destaca el talento del editor Eric Williams, con una intercalación de imágenes y música, digna de los Padrinos de Coppola.
Hay también un buen uso de la cámara en mano, sobre todo en las escenas de persecución a cargo de Mario Bassino, quien le saca buen provecho al HD.
Pero no solo son estos aspectos técnicos los que hacen que El Evangelio de la Carne sea una gran película, sino también, el gran nivel de todos los actores que participan aquí. Junto al talento de los ya conocidos Giovanni Ciccia,  Lucho Cáceres, Norma Martínez, Ismael Contreras, Jimena Lindo, Víctor Prada y Aristóteles Picho, tenemos también una destacada participación de figuras jóvenes Sebastián Monteghirfo y Cindy Díaz. Nadie desentona en sus papeles, nadie sobreactúa y todos están muy por encima del promedio.
Por todas estas razones El Evangelio de la Carne es no solo la mejor película de Mendoza, sino también el mejor estreno nacional de este 2013, y quizá una de las mejores película peruanas de los últimos diez años. Esperemos que el público de todo el país la apoye tal y como, la apoyaron en este último Festival de Lima.

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