lunes, 17 de marzo de 2008

¿UNA AFEITADITA?


SWEENEY TODD: EL BARBERO DEMONIACO DE LA CALLE FLEET


Después de la emotiva The Big Fish y las divertidas Charlie and the Chocolate Factory y Corpse Bride, teníamos la impresión que Tim Burton seguiría en su línea positiva con sus puestas en escena, e incluso luego de ver el trailer por la televisión daba la impresión que Sweeney Todd sería un divertimento de humor negro, muy negro quizá, pero humor y al fin y al cabo. Pero las apariencias engañan.
Basada en el musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler quienes supuestamente se basaron a su vez en una historia de la vida real, Sweeney Todd es un musical sangriento que carece casi completamente de momentos de humor.
Todd es un barbero que regresa después de muchos años a Londres (extraño ver cantando a Johnny Depp No place like London), a consumar una venganza: eliminar al juez que mató a su esposa y lo acusó a él del crimen enviándolo 15 años a prisión.
Estéticamente Sweeney Todd guarda muchos aspectos en común con Sleepy Hollow, sobre todo en el tratamiento del color, pero también combina con elementos de otras corrientes como el maquillaje del expresionismo alemán y en algunos momentos los tonos chillones (en especial el de la sangre), de las películas de terror de la productora británica Hammer, muy queridas por Burton.
El reparto es sensacional, realmente de lujo y ninguno desentona ni actuando ni cantando. Depp por ratos luce extraño, cantando pero siempre brillante; aunque más destaque por momentos Helena Bonham Carter como su cómplice la Sra. Lovett. De igual modo el resto del elenco no desentona para nada: Alan Rickman, Timothy Spall el niño Ed Sanders y hasta el excéntrico Sacha Baron Cohen en un breve papel.
Solo Campbell Bower y Jane Wisener, desentonan algo, pero la razón es más porque sus personajes no están del todo desarrollados.
Eso sí, la película no parece estar dirigida a un amplio público. Los fanáticos de Burton pueden quedar encantados con ella, pero para los demás puede resultar demasiado oscura, especialmente si han visto los desorientadores trailers de la t.v.
En efecto, Sweeney Todd se va volviendo cada vez más violenta y pesimista a medida que avanza la trama, y los momentos musicales, no son utilizados como respiro, sino que acentúan el carácter sombrío de la trama, incluso el único momento de esperanza que tiene el film (el sueño-canción By the Sea, que canta Mrs Lovett), rápidamente se desvanece, para dar paso al terrible desenlace.
Justamente la escena final es realmente desoladora, de esas que a uno lo obligan a quedarse sentado varios minutos después de haber terminado los créditos. Hasta ahora, hubiera sido muy difícil creer que alguien lograría combinar con tanta maestría un buen musical, con una película tan oscura y pesimista. Burton lo ha conseguido.
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