El Agente Secreto

Kleber Mendonça Filho era crítico de cine que escribió para diarios de su natal: Recife, capital del norteño estado de Pernambuco en Brasil. Con el tiempo decidió hacer lo mismo que hizo la gente de Cahiers du Cinema en Francia  y pasarse de escribir sobre cine a hacer cine, y ha logrado hacer un cine casi único, original, centrado no en Río, Sao Paulo o Brasilia las grandes ciudades de Brasil, sino en su ciudad.

Quienes hemos tenido la suerte de seguir su carrera desde su primer largo, El Sonido Alrededor (O Som ao redor, 2013), conocemos la habilidad que tiene Mendonça para narrar historias y también para mezclar géneros, que se fue haciendo más evidente en sus posteriores trabajos como Aquarium (2016 estrenada en Netflix) en el que mezcla drama social con el documental o en el sertao western Bacurau (2018, co dirigida con Juliano Dornelles), en el que hay elementos de comedia, cine de acción y spaghetti western.

Ese deseo de experimentar lo hizo regresar al documental, cuando era ya un director destacado por sus filmes de ficción, y el resultado fue Retratos Fantasmas (2023), un documental que en realidad es un canto de amor al cine y a su ciudad natal. Fiel a su estilo, el documental muestra también elementos del cine de terror, y la ciencia ficción, en su cierre espectacular, que es otra de sus características finales desconcertantes, a veces felices, a veces no tanto, pero desconcertantes al fin.

Nos hemos detenido un tanto en Retratos Fantasmas, porque es evidente el nexo que la liga con O Agente Secreto (2025), una cinta que comienza como thriller ambientado en épocas pasadas, que tiene un enorme trabajo de investigación detrás, pero que a medida que avanza se ve invadido por escenas de otros films, comedias, dramas políticos, terror de serie Z, pero sobre todo un documental, que aparece casi súbitamente y luego va fagocitando la historia inicial, al punto de absorberla.

La historia comienza en 1977, "una época de mucha corrupción" según nos cuenta el texto introductorio. Armando (o Marcelo, según el caso interpretado por un sensacional Wagner Moura), llega en su escarabajo amarillo a Recife y se estaciona en un grifo a llenar su tanque de combustible. Pronto se da cuenta que allí cerca hay un cadáver tapado con cartones y diarios. El grifero le dice que no se preocupe, que el cadáver lleva días allí y pronto vendrán los policías a verlo. Pero cuando llega la policía, estos parecen más interesados en los documentos de Armando que en el cadáver anónimo, al final logra quitarselos de encima con cigarrillos.


Solo esta escena nos da una idea del grado de corrupción existente en esa ciudad, una ciudad a la que luego veremos que quiere mucho, pero en la que defintivamente no estará seguro, de allí que tenga que usar otro nombre. Marcelo (Armando) consigue un trabajo en el registro civil, mientras espera los pasaportes que le permitirán huir del país con su hijo, pero a la vez está averiguando sobre su madre.

Como hemos dicho al inicio, Mendonça Filho, es muy hábil para hibridar géneros, pero en esta película ha llegado a superarse a sí mismo. El director coge la cámara y con ella nos narra lo que parece ser un thriller, pero a medida que avanza va destrozando sus convenciones ante nuestros ojos y nos va insertando otros géneros, saliendo de todas estas acciones bien librado a pesar de que esto haga que su película (como casi todos sus filmes) extienda su metraje a casi 150 minutos.

No vamos a entrar en detalle en todas las líneas narrativas de El Agente Secreto, pero es muy importante destacar el carácter político del film. El director no solo ha rescatado para la memoria el oscuro pasado de las dictaduras latinoamericanas, que muchos ahora pretenden suavizar, justificar o simplemente decir que no existieron, sino que también funciona como advertencia de que esos peligros ahora están más vivos que nunca, y parecen estar resurgiendo en muchos lugares. En ese sentido El Agente Secreto no solo es una gran película o una película divertida, sino también un film necesario.

Nos alegra mucho que Mendonca Filho esté logrando por fin el reconocimiento internacional que merece, y es de esperarse que tanto su película como su actor principal, el gran Wagner Moura se lleven el Oscar de este año.


 

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