viernes, 18 de enero de 2013

Lo Mejor del 2012

Aunque un poquito tarde, como es habitual en todo blog de cine que se precie, he aquí nuestra lista de las mejores películas que vimos (comercialmente y no tanto), el año que pasó. Habría que comentar que este año la cartelera mejoró un poquito y pudimos ver algunas cosas que normalmente no llegan a provincia, pero todavía falta mucho. Ojalá al menos se crearan más salas. En fin, acá la lista.

1. Hugo de Martin Scorsese

Homenaje al cine del maestro Scorsese, al resaltar la figura del mago Georges Mellies uno de los pioneros del cine. Es raro ver a Scorsese haciendo una película para niños, la respuesta: la hizo para que su hija de doce años pueda verla. Pero ojo, el que sea para niños, no significa que sea una pelicula sosa, al contrario es una película interesante, con toques de humor, misterio y con una recreación de un París de ensueño de comienzos del siglo XX.
La película, que rebosa de amor al cine en cada fotograma, es también una de las que más provecho le ha sacado a la remozada técnica del 3D. Las escenas en la estación del tren, son memorables.
2. Argo de Ben Affleck

Hablamos de esta cinta en el último post: Affleck se consolida en su puesto de director al contarnos esta historia basada en hechos reales, sobre cómo una falsa película de Hollywood salva la vida de unos rehenes norteamericanos.
Con muy buen casting (sensacional la dupla Arkin-Goodman), un excelente manejo de la tensión (que va en un intenso crescendo),  buena recreación de época y unas pinceladas de ingenioso humor negro, Argo se ve con interés de principio a fin.
3. El Árbol de la Vida (Tree of Life) de Terrence Mallick

Mallick siempre saliéndose de lo común, nos presenta la historia de una familia con un padre muy severo y una madre amorosa, y unos hijos que viven entre el amor y la autoridad. Sin embargo, esto es un decir porque la línea argumental que sigue es muy débil, la historia es casi un pretexto y la narrativa de la película no sigue un orden tradicional.
Más que contarnos una historia, Mallick nos ofrece a través de bellísimas imágenes, un canto a la vida, un poema de intenso lirismo, que es una delicia visual, aunque al espectador tradicional puede desconcertarle este estilo.
4. Skyfall de Sam Mendes

La mejor película de Bond de las últimas 3 décadas. Sam Mendes el director de la poco valorada Road to Perdition y la extraordinaria American Beauty, logra relanzar una franquicia que parecía destinada a su despersonalización total.
En esta ocasión Bond reaparece, luego de que todo el mundo lo creía muerto, para acudir en ayuda de su jefa M, quien parece ser el blanco, de un misterioso terrorista. Skyfall es a la vez un retorno al Bond más clásico y una ruptura con algunos elementos de la serie. Una apuesta arriesgada que felizmente da muy buenos resultados.
5. Un Reino Bajo la Luna (Moonrise Kingdom) de Wes Anderson


No sé cuándo fue la última vez que vimos algo de  Wes Anderson en el cine. Felizmente esta vez llegó siquiera a Lima algo de este director independiente norteamericano, quien volvió a sorprendernos con esta cinta sobre dos chicos (uno de ellos scout y la otra una niña aburrida) que deciden escaparse de sus casas, y vivir en el apacible bosque de una isla al norte de los Estados Unidos.
Ambientada en la época de los 60 (época que Anderson adora) y con un superreparto que incluye a estrellas y a habituales como Bruce Willis, Bill Murray, Frances Mc Dormand, Edward Norton, Jason Schwartzman y Tilda Swinton esta comedia cuenta con una estupenda fotografía, un excelente diseño de producción y un tono de humor ligero y bizarro que se mantiene durante todo el film y que se convierte en su atractivo principal. Es la mejor cinta de Anderson desde The Royal Tennenbaums.
6. Historias Cruzadas (The Help) de Tate Taylor

Una de las más agradables sorpresas del año, el director Tate Taylor basándose en el best seller de Kathryn Stockett, nos cuenta la historia de Skeeter, (sensacional Emma Stone) una joven rebelde, del sureño estado de Mississippi en Estados Unidos, en plena segregación racial, quien se atreve a convertirse en la voz, de todas las sirvientas negras, y todos los problemas que sufrían, al criar a los hijos e hijas de los blancos ricos.
Además de contarnos la historia de manera ágil y con buenos momentos de humor, Taylor le saca el jugo a Emma Stone, quien se revela aquí como una actriz con mucho futuro.
7. El Artista (The Artist) de Michel Hazanavicius

¿Una cinta muda en pleno siglo XXI, y en blanco y negro, en la era del 3D? Así es, contra todo pronóstico esta cinta francesa se convirtió en un suceso, rindiendo homenaje a una de las mejores etapas del cine: los últimos días del cine silente.
Con una historia atractiva que contar, unas excelentes interpretaciones (descubiertos dos nuevos talentos: Jean Dujardin y la argentina Berenice Bejo), y una muy buena recreación del Hollywood de fines de los 20, El Artista llegó para hacernos recordar que el cine es básicamente un lenguaje de imágenes, algo que no debería olvidar nadie que quiera dedicarse a este hermoso arte.
8. El Espía que sabía demasiado (Tinker, Taylor, Soldier, Spy) de Thomas Alfredson

El director sueco Thomas Aldredson, a quien conocimos por la película de vampiros "Déjame Entrar", debuta en el cine británico, con una nueva versión de la novela de espías de John Le Carré: Tinker, Taylor, Soldier Spy.
En ella, el retirado espía Smiley, es llamado de vuelta al servicio, para investigar a un infiltrado en las altas esferas, quien es el culpable de varias muertes de agentes británicos, en misiones. Con un buen manejo del timing, y un excelente reparto encabezado por Gary Oldman, Alfredson nos cuenta de manera digerible, una complicada historia de traiciones, intrigas, y secretos sin revelar, que se presentaba difícil desde la novela.
9. Los Descendientes (The Descendants) de Alexander Payne

Aunque no se trata de la mejor película de Payne, Los Descendientes, confirma las dotes de este buen director. George Clooney interpreta a un esposo que descubre cuando su esposa está en coma, que lo engañaba con otro. Más que una historia de celos e infidelidad, Payne nos cuenta la tragedia de una familia que ya estaba destruida antes de este hecho, y la forma cómo sus miembros intentan recomponerla.
Tiene momentos de muy buen cine, como por ejemplo cuando Clooney descubre el engaño o el inolvidable e imborrable plano final frente al televisor.
10. Un Papa en Apuros (Habemus Papam) de Nanni Moretti

Después de mucho tiempo, podemos ver algo de cine italiano. Esta vez se trata de una simpática comedia situada en El Vaticano: ha sido elegido un nuevo Papa, pero en una crisis de identidad de último momento, el nuevo pontífice decide no asumir el cargo. Atemorizados, la curia romana llama a un siquiatra (encarnado por el director Moretti) para que lo trate, pero las cosas se complican aún más con una desaparición y el siquiatra se ve obligado a interactuar y pasar el tiempo con cardenales de todo el mundo, porque no puede salir de El Vaticano.
A pesar de tratarse de una visión particular de El Vaticano, Moretti no cae en excesos. su humor siempre es muy fino y cuenta una historia divertida, solo que el final resulta muy pesimista.

jueves, 10 de enero de 2013

Panorama de Fin de Año 2012

Panorama de Fin de Año 2012
Una rápida a las películas que llegaron (muchas de ellas con retraso) en el últiimo mes.
Argo

Por fin llegó a provincias esta aclamada película de Ben Affleck y para variar, lo hace casi en forma desapercibida, en horarios difíciles y con poco tiempo en cartelera, en fin el mismo via crucis que sufren casi todas las buenas películas que se estrenan en este país.
Affleck confirma que es uno de los directores con mejor proyección para los próximos años, contándonos una historia muy diferente a la de los años anteriores, esta vez se trata de una historia real, poco conocida, la del rescate de unos norteamericanos de la embajada del Canadá en Irán en 1980. Narrada con nervio y maestría, Affleck rinde homenaje a la animación, al documental (escenas iniciales) al cine de clase B, como al del género de espías, manteniendo en vilo al espectador durante casi todo el metraje. Si la dejaron pasar, encuentrénla y veánla.

Amigos (Intochables)

Otra buena película maltratada, y más todavía por ser una película no hollywoodense (francesa para el caso). Felizmente a pesar del poco tiempo en cartelera, una relativa cantidad de gente acudió a verla y disfrutar de este ejemplo de la buena comedia francesa.
Ganadora de varios premios (César al mejor actor y Mejor Film Europeo por ejemplo) y prenominada al Oscar a la mejor película extranjera (al final no quedó entre las 5), la cinta cuenta la historia de Philippe y Drisse, un millonario tetrapléjico y un ex presidiario, quienes contra todo pronóstico se hacen amigos, al convertirse este último, en el enfermero del primero. A pesar de estos elementos que anuncian un melodrama, Amigos es una comedia ágil, que arranca muchas carcajadas especialmente por la intervención del poco conocido actor Oliver Sy, quien muestra aquí todas sus dotes naturales de comediante. Con un evidente mensaje moralista, la película sin embargo, se deja ver sin problemas de principio a fin.

El Hobbit (The Hobbit)

La esperada película de Peter Jackson, al contrario se estrenó con bombos y platillos, en casi todas las salas y casi todos los horarios y a pesar de todo ello resultó decepcionante.
Si bien la tecnología de los 48 cuadros por segundo (lamentablemente muy pocas salas en el país lo ofrecieron), le da una brillantez y realismo a las imágenes, sin precedentes, la historia que nos cuenta Jackson, trae poco de novedoso. Y es que Jackson recurre a material sin usar de la trilogía del Señor de los Anillos, para poder estirar esta historia de Tolkien, que entró en un libro pequeño.
Lo mejor: la impactante historia de la caída del reino de los enanos por Smaug y la llegada de los enanos a la casa de Bilbo. Lo peor: los diálogos forzados entre Gandalf, Galadriel, Saruman y Elrond, en la ciudad de los elfos. Sin duda será otro éxito de taquilla, pero es un retroceso con respecto a la anterior saga.



Ralph el Demoledor (Wreck it Ralph)

Una de las sorpresas de la temporada de fin de año. Ralph es el villano de un juego de Arcade, máquinas conocidas acá como pinballs y con las que este crítico y muchos otros colegas jugaron duro en los años 80. Cansado de ser el malo de la película, Ralph abandona su juego en busca de una medalla que lo convierta en héroe y así poder ser considerado un compañero por sus enemigos. Sin embargo, en este empeño va llevando el caos consigo a dos juegos vecinos Hero Duty y Sugar Race; es en este último juego, donde se encontrará con un personaje casi tan sui géneris como él.
Con una gran carga sentimental (quienes jugaron con una de estas máquinas definitivamente se engancharán con el argumento), una excelente construcción de personajes (en especial el de la desadaptada Vanelope) con los que es muy fácil identificarse, la película es entrañable y tiene un gran mensaje final. Nominada a mejor largometraje animado.

lunes, 7 de enero de 2013

Una Joya Inesperada

Skyfall

Quienes hayan seguido el blog desde hace algunos años, descubrirán que no he sido para nada benevolente con las últimas películas de James Bond. De hecho no estuve de acuerdo con la elección de Daniel Craig y fui muy severo con el rumbo que estaba tomando la serie. De hecho, no le daba ninguna esperanza.
Por eso resulta muy grato, encontrarnos con una película de la cual no esperábamos nada y en su lugar hallar lo que sin lugar a dudas es la mejor película de Bond en más de tres décadas.
Parece ser que los durísimos comentarios de muchos críticos a la anterior entrega de Bond (como "El Bond más miserable", la habia calificado un crítico de habla inglesa, título que nosotros tomamos en nuestro post de hace un par de años sobre este film), hicieron pensar a los herederos Brocolli y los otros productores, además se venían las bodas de oro y no podían enfrentarse a malos comentarios. Entonces contrataron a unos buenos guionistas y a Sam Mendes, un director británico, que ha hecho buenas películas, pero que todavía no logra el reconocimiento unánime, para hacer esta tercera entrega de Bond y el resultado se ubica a años luz de Casino Royale y más lejos aún de Quantum of Solace.
Skyfall, es a la vez un retorno al mejor Bond y una ruptura con muchos elementos de la serie. En el primer apartado, tenemos el regreso de un M hombre, el regreso de la pistola Walther PPK, la llegada de la secretaria Moneypenny y el regreso también del clásico auto Aston Martin.
En cuanto a las rupturas, tenemos por primera vez un film que no se centra en Bond, sino en su primera jefe M, en la casi ausencia de Gadgets, a la poca presencia de la chicas Bond, en el nuevo Q que por primera vez es más joven que el 007 y a la inversión de la típica secuencia final de acción (luego explicaremos qué queremos decir con esto último).
Skyfall nos trae a un Bond, crepuscular, quien ya no tiene la energía ni la precisión de los nuevos agentes, y que además es dado por muerto, luego de caer por una bala amiga, desde lo alto de un puente, luego de intentar quitar a un agente enemigo un disco duro con información vital sobre agentes infiltrados.
Cuando estos agentes empiezan a ser eliminados, por un misterioso enemigo que utiliza la internet y las redes para atacar, Bond sale de su retiro forzado y acude en ayuda de su jefe, a pesar de que esta fue quien dio la orden de que le disparen.
Luego de la escena inicial de acción muy bien filmada, lo que sigue a continuación es atípico de las películas del agente 007: Bond regresa de la muerte y a su pesar tiene que pasar duras pruebas para ser readmitido en el servicio secreto, y se enfrenta a un enemigo que a pesar de no dejarse ver inicialmente, parece estar presente en todas partes.
Otro punto atípico es que no tenemos una chica Bond que acompañe al héroe durante casi toda la película, casi todas tienen roles pasajeros y accesorios, salvo las que trabajan en el servicio secreto. Cuando por fin aparece el villano, resulta que es un personaje cercano al MI6 y a M, al punto que la película parece adquirir un matiz de tragedia familiar.
Finalmente, en lo que considero la apuesta más riesgosa de la película, Mendes invierte lo que ocurre tradicionalmente en las cintas de 007: siempre es el agente el que se infiltra en la base del enemigo y termina destruyéndolos a ambos. En esta ocasión, es el enemigo que se introduce a la base de Bond, para intentar destruir todo.
Esta base además, es un reflejo de su pasado, y nos proporciona importante información sobre la infancia del héroe, algo que no había ocurrido jamás.
Mendes además le resta paulatinamente la espectacularidad a la que estamos acostumbrados en estas escenas al filmarla al anocher, con las sombras y la oscuridad inunándolo todo, sin embargo sale airoso de esta apuesta: la forma como están rodadas estas imágenes, digno homenaje a los mejores westerns clásicos, dotan al film, de una ansiedad, que hace tiempo no se sentían en las películas de Bond.
Mención aparte merecen las actuaciones, Judi Dench está formidable y obviamente es la que se roba la película, a su misma altura está el villano Javier Bardem, quien dota a su desequilibrado personaje de una dosis de humanidad que echábamos en falta y claro están también Naomie Harris y Ralph Fiennes, que construyen personajes dignos y atractivos. Daniel Craig, está esta vez a la altura de las circunstancias.
Finalmente el epílogo, corrige omisiones pasadas, ordena las cosas, y nos trae de vuelta a personajes entrañables como Moneypenny (carismática Naomie Harris), dándonos la esperanza de un nuevo comienzo, que esperamos esta vez sea para bien. Larga vida a Sam Mendes.