lunes, 26 de octubre de 2009

LOS 50 AÑOS BIEN LLEVADOS


Imitation of Life


Douglas Sirk fue un cineasta alemán quien luego de la ascensión a Hitler al poder salió de su país para instalarse en Estados Unidos. Después de 4 años, consigue dirigir películas en Hollywood y hace prácticamente de todo: western, cine negro, cine bélico, pero va a ser en el melodrama, a partir de los años '50, donde destacará plenamente. Aún así, Sirk pasó a ser considerado sólo como un artesano correcto, hasta que a fines de los '70 los críticos empezaron a revalorizar su obra que luego influenciaría en la obra de cineastas como Pedro Almodóvar y Todd Haynes.
La película que hemos visto esta semana "Imitación de la Vida", cuenta la historia de dos mujeres Lora y Annie y sus respectivas hijas Susie y Sarah Jane. La primera es actriz y la segunda es una mujer negra abandonada por un hombre blanco de quien tiene un hija de la misma raza.
Como alguna vez lo mencionó Sirk en su momento, esta es una historia de apariencias, de personas que están toda una vida buscando un falso ideal (ser una actriz famosa una, pasar por blanca la otra), y cuando por fin lo encuentran, se han dado cuenta que lo que han vivido está lejos de ser una vida real, sino apenas una imitación de la vida.
Basado en la novela de Fannie Hurst, ya llevada al cine en 1934, esta vez Sirk le hizo unos cambios radicales, que hicieron que la película fuera una pionera de su tiempo al tratar un grave conflicto cultural, de Sarah Jane, la chica de piel blanca pero hija de negra, que se resiste a ser considerada de color, un tema que pocos se atrevían a tocar en los Estados Unidos en esos años.
Bajo una cubierta de melodrama, Sirk desarrolla este drama social, alternándolo con el drama de la actriz que posterga una y otra vez su amor, por su desarrollo profesional, que al final pasa a un segundo plano.
Protagonizada por Lana Turner, John Gavin y Sandra Dee, quienes cumplen satisfactoriamente con sus roles, las que destacan sin embargo son Juanita Moore y Susan Kohner, quienes salen airosas de interpretar a los personajes que tienen los conflictos más intensos. Por ello ambas fueron nominadas al Oscar a la mejor actriz de reparto que ninguna ganó, aunque Kohner luego fue premiada con el Globo de Oro en la misma categoría.
El guión de Eleanor Griffin y Alan Scott, construye personajes realistas y conduce un relato que va de 1947 a 1959 con soltura, sin caer en momentos que entorpezcan al guión. La música de Fank Skinner y Henry Mancini ocupa también un lugar importante en este film e incluso Sirk se da el lujo de incluir algunos números musicales (las canciones de Sarah Jane y el conmovedor tema fúnebre del final) sin desentonar para nada con la historia.
Otro aspecto a destacar es obviamente la brillante fotografía en Eastmancolor, a cargo de Russel Metty, que Sirk había adoptado como un sello personal y que destaca tanto en los lujosos interiores, como en los bucólicos exteriores, que contrastan con los sombríos mundos internos de los personajes.
Este año, Imitation of Life cumple sus primeros 50 años y tanto ella como su director, nos han demostrado que todavía tienen mucho que decir.

viernes, 23 de octubre de 2009

EL FIN DE UNA ERA

Lo Que el Viento se Llevó

Hoy después de casi 30 años he vuelto a ver Lo Que el Viento se Llevó, película a la que alguna vez alguien calificó como "la mejor película jamás filmada". Basada en la novela homónima de Margaret Mitchell, este largo melodrama es un homenaje a una época y una cultura que desaparecieron en Estados Unidos, luego de la Guerra de Secesión.
Es otra cosa verla en pantalla gigante, se aprecia mucho más la calidad de los encuadres y la cantidad de elementos que muchas veces aparecen en ellos, y que en pantalla chica simplemente desaparecen.
Las actuaciones son brillantes, además de que existe mucha química en el reparto. Es uno de esos casos en que todos los actores, parecen haber caído del cielo para encarnar a sus personajes, y no hablamos sólo de Clark Gable (Rhet Butler) o Vivien Leigh (Scarlett O'Hara), sino también de los grandes Olivia de Havilland (Melanie), Leslie Howard (Ashley) o Hattie Mc Daniel (Mammy), la primera actriz de color en ganar un Oscar.
Pero ayuda mucho a los actores, el hecho de que sus personajes estén muy bien desarrollados, incluyendo los secundarios. No ocurre lo que pasa mayormente en los melodramas, en que los personajes son tan exagerados o superficiales, que es difícil que el público se identifique con ellos. Llama mucho la atención por ejemplo, que un personaje tan caprichoso y calculador como el Scarlett, todavía haga que muchos espectadores se identifiquen con ella, y esto se debe en gran parte a la maestría del guión de Sidney Howard, quien construye un personaje de carne y hueso, muy humano a pesar (y también precisamente por eso), sus defectos.
Una de las primeras películas hechas en color, es uno de esos clásicos que jamás envejecen. Su fotografía es magnífica, y demuestra mucho conocimiento del director Ernest Haller para hacer los encuadres e iluminaciones, a pesar de que casi no se hacían películas a color en ese momento y no se populizarían hasta unos 20 años después. Algunas tomas están tan bien hechas que parecen una pintura renacentista, dándole a cada escena su correspondiente dignidad: el aspecto mágico bucólico de las haciendas del Sur antes de la Guerra, el infierno de la Guerra misma, y el lujo y romance de los momentos posteriores.
Hay muchas escenas de la película a las que su buena realización les ha conferido un aura mágiga, y es por ello que han quedado grabadas para siempre en la memoria de cinéfilos de todo el mundo. Tenemos entre ellas: el baile pro fondos para la guerra, el incendio de Atlanta, el encuentro entre Melanie y Bella Watling, la "amiga" de Rhett y por supuesto la secuencia final en la que Scarlett persigue a Rhett, con una cámara que la sigue a todas partes y el suelta su memorable cita: "francamente querida, me importa un comino".
Qué decir de la música, de Max Steiner una de las más recordadas de la historia del cine y de la edición de Ernest Haler y Ray Rennahan, quienes suprimieron infringirle ritmo a muchos rollos y hacer una película ágil, a pesar de sus casi 4 horas de duración.
En suma una cinta inolvidable, la quintaesencia del melodrama cinematográfico que logró calar (y aún lo sigue haciendo) muy hondo en el público de todo el mundo, a pesar de contarnos la historia de una era que ya no existe más, la del "viejo sur" norteamericano.

viernes, 2 de octubre de 2009

EL MELODRAMA CLÁSICO


El Melodrama, es uno de los géneros más importantes en la historia del cine, especialmente del cine norteamericano, y algunos autores lo consideran uno de los géneros cinematográficos medulares junto al western; la verdad es que su importancia es innegable, sobre todo en los aportes que hizo al cine en las décadas de los 40 y los 50, cuando tuvo su época dorada.

Etimológicamente viene de los términos griegos mélos (música) y drama (acción dramática), y se usó por primera vez en el siglo XVI para designar a la ópera florentina, con el nombre de melodrama per musica. Estas obras presentaban siempre sentimientos desbordados, con lo cual el término melodramático, pasó a ser sinónimo de obra muy sentimental o patética. Se habló luego de melodrama en teatro y también en la literatura.

Cuatro siglos después, a comienzos del siglo XX, se le designó con ese nombre a los primeros dramas románticos del cine mudo, porque a su modo eran también “dramas acompañados de música”, ya que la proyección era acompañada a menudo con piano o pequeñas orquestas, y por supuesto el sentimiento estaba presente en toda su plenitud.

Luego con la incorporación del sonido al cine, la música fue parte indispensable de los films, especialmente de los dramáticos, porque subrayaba y reforzaba los momentos más emotivos e intensos de las historias que se estaban contando, por ello el género siguió conservando el nombre de melodrama.

Aunque cabe destacar que en las primeras décadas del siglo XX, se llamó también con este nombre a películas que hoy serían más bien consideradas películas de acción. Donald Spoto en su libro “Alfred Hitchcock: la cara oculta del genio” (1984), cita a algunos críticos, que reseñan filmes de Hitchcock, que tienen más acción que romance.

Pero ¿cuáles son sus características principales? Si algo distingue al melodrama es la sentimentalidad excesiva, como nos muestra esta definición del Diccionario de la RAE: “obra teatral, cinematográfica o literaria en la que se exageran los aspectos sentimentales o patéticos”; en efecto, basta recordar, a los sufridos (aunque más habían sufridas), protagonistas a quienes les pasaba toda una serie de desgracias y sólo al final encontraban alguna tranquilidad ya sea en la vida terrenal o en la otra, porque a menudo morían.

EJEMPLOS

Como hemos mencionado, el melodrama aparece en el cine desde la época del cine mudo y uno de sus más grandes exponentes en aquella época fue David Wark Griffith con obras como Flores Rotas (Broken Blossoms, 1919) e incluso sus obras maestras Intolerance (1916) y El Nacimiento de una Nación (Birth of a Nation, 1915), tienen mucho de melodrama.

Pero la edad de oro del melodrama llegaría desde fines de los ’30 con obras que han pasado a la historia y aún ahora suenan en la mente y especialmente los corazones de espectadores de todo el mundo. Destacamos de esta época las cintas Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, 1939) de Victor Fleming, Rebecca (1940) de Alfred Hitchcock, Jezebel (1938) y Cumbres Borrascosas (Wunthering Heights, 1939) ambas de William Wyler entre otras, en los ’50 el género fue decayendo aunque todavía tuvo algunos títulos destacables, como las películas de Douglas Sirk Imitación de la Vida (Imitation of Life, 1956).

La popularidad del género se extendió rápidamente a las cinematografías de otros países, entre los que se encuentra México, que realizó muchos en los años 40 y 50 como Flor Silvestre (1943), Angelitos Negros (1948), Dios se lo pague (1948), y aún hoy viven mimetizados en las telenovelas (aunque con mucha menor calidad) y hasta en la India, se creó un tipo especial de melodrama, el melodrama de Bolywood, con muchas más lágrimas y más música, el cual hasta la fecha cuenta todavía con una legión de adeptos, que convierten a su cinematografía, en la más grande del mundo, por la cantidad de películas producidas.

EL MELODRAMA HOY

Aunque ya dejaron de ser un género dominante, en estos tiempos más pragmáticos, todavía podemos encontrar muchos rezagos de melodrama en varias películas de hoy, e incluso hay quienes todavía se atreven a hacer melodramas siguiendo casi todas las reglas del género como lo hizo Todd Haynes con Far from Heaven (1999), casi una copia de los de Douglas Sirk o James Cameron en Titanic (1996).

Todo indica que el melodrama nunca morirá, por ello el Cine Club de la Escuela de Comunicación de la USAT, ha preparado un ciclo con 5 títulos importantes de este género a continuación la programación del Ciclo.

  1. Cumbres Borrascosas de William Wyler 1 de octubre
  2. Lo que el Viento se llevó de Victor Fleming 15 de octubre
  3. Rebecca de Alfred Hitchcock 22 de octubre
  4. Un tranvía llamado deseo de Elia Kazan 29 de octubre y finaliza con
  5. Jhonny Guitar de Nicholas Ray el 5 de noviembre