miércoles, 15 de agosto de 2007

Una película de culto de una película de culto


La Venganza de Sweetback

A veces las películas tienen formas extrañas de llegar al espectador, sobre todo cuando se trata de filmes independientes, los cuales no tienen el apoyo de los grandes estudios para ser distribuidos. Pero cuando llegan a ser vistos y asimilados, esta semiclandestinidad puede resultar ser hasta beneficiosa al darles una aura de film de culto.
Este puede ser el caso de Badasssss!!!!! (preferimos usar el título original frente a la poco afortunada traducción de la distribuidora), una cinta del director Mario Van Peebles que aborda la dificilísima génesis de Sweet seetback’s badasss song, película bizarra, de escasísima difusión, de culto -por ser una de las pioneras del subgénero blaxpotation- y que dirigió su padre Melvin.
La película comienza con el estilo de un mockumentary o falso documental, con declaraciones frente a la cámara de los personajes que más adelante van a intervenir en el film. La voz en off del personaje principal nos va introduciendo en la historia, la de un joven director de color que acaba de tener su primer éxito en Hollywood y que se halla en una encrucijada: seguir adelante adoptando las reglas de un sistema que desprecia, o tratar de hacer una película que reinvindique a su raza, pero que obviamente sería muy difícil de hacer y distribuir.
Obviamente el camino que escoge es el segundo y en clave de comedia somos testigos de todos los trucos a los que tiene que recurrir el protagonista para conseguir financiamiento primero y luego para “sacarle la vuelta” al sistema para que los dejen trabajar tranquilos. Estos primeros momentos están tratados con humor efectivo, pero a medida que las dificultades aumentan, el tono de la película va cambiando a dramático, sin resentir el resultado final.
Van Peebles, quien hasta hace poco sólo ostentaba una sola película interesante en su haber (New Crime City), muestra que con una buena historia puede presentar no sólo un producto entretenido sino también valioso. Además, nos brinda una gran actuación al encarnar a su padre, un personaje muy sui géneris, cuya pasión por el cine sólo puede ser comparable a la de un Orson Welles o más bien a un Ed Wood Jr. (por el aspecto bizarro de su film).
El resto del variopinto elenco no desentona, y cumple a cabalidad sus roles en especial Terry Crews como Big T y por supuesto Rainn Wilson en el rol de Bill Harris el inseparable compañero hippy de Melvin.
El guión del mismo Van Peebles y Dennis Hagerty basado en la novela de su padre, presenta personajes muy bien construidos y una historia que si bien al comienzo es algo difícil de seguir (especialmente para quien no conoce los antedecentes), luego atrapa al espectador y no lo suelta hasta el emocionante final.
El epílogo del film resulta también original, porque todos aquellos personajes que al principio daban su testimonio a la cámara y aparecían interpretados por actores, al final aparecen dando sus declaraciones reales, sobre lo que Sweet Sweetback’s... representó para la comunidad negra a comienzos de los años ’70.
En pocas palabras Badasss!!! es una agradable sorpresa que nos muestra un cine, que a pesar de ser Norteamericano, no tiene el poder de difusión de las grandes distribuidoras de Hollywood, pero no por ello, deja de ser original, interesante y hasta didáctico, al mostrarnos parte de su historia a la cual normalmente no tenemos acceso.

UNA MIRADA AL FESTIVAL DE LIMA


Para alguien que sólo tiene oportunidad de ver buen cine vía videos piratas, películas por cable o muy de vez en cuando pescar la única buena película que estrenan en dos complejos de multisalas (la última vez que recuerdo que ocurrió eso fue con Match Point de Woody Allen), el ahora Festival de Lima es siempre una oportunidad invalorable de ver un cine normalmente nos está vedado.
Pero además también es la oportunidad de reencontrarse con antiguos amigos, ver de lejos algún director, un crítico extranjero o una estrella de cine y por supuesto conocer a nuevos amigos, como los amigos de Cinencuentro a quienes leo siempre y ahora he podido darle un rostro a sus textos. Hablar con todos es tan familiar como si empleáramos una lengua franca, y siempre se menciona allí a conocidos como Bergman, Godard …de tal manera que a los minutos de iniciar una conversación uno se siente como en familia.
Aunque es el tercer año consecutivo que coincido en Lima para el festival, esta es la vez que más oportunidad he tenido para apreciar películas (cuatro en tres días, con casi todas las entradas agotadas), y para interactuar con la gente que normalmente acude al festival y a pesar que siempre los tiempos han estado muy justos había momentos para intercambiar impresiones y charlar en los pasillos.
Dejemos los comentarios emocionales y vamos a comentar brevemente las películas que pude apreciar. De las que estuvieron en competencia, me gustó mucho como a la mayoría, Luz Silenciosa de Carlos Reygadas. No había tenido oportunidad de apreciar antes ninguna de sus películas, pero había leído lo que hablaban de él.
La película atrapa desde los primeros minutos, no entraré en detalles para no malograrles ese momento intenso a quienes no la hayan visto, pero ese inicio inquieta y nos mete de cabeza en una realidad, que es tratada con una sencillez documental, con un ritmo pausado, en base mayormente a planos de larga duración y que son cortados en seco para pasar a otra escena o a otra secuencia.
En otro momento espero escribir más sobre esta película, pero para terminar habría que decir que su final es totalmente conmovedor y aunque añade un tono distinto al realismo imperante hasta el momento, no resulta chirriante ni fuera de lugar: una de las protagonistas ingresa a una habitación totalmente blanca, de un blanco que casi hiere la vista y se acerca al cadáver de su ex rival…lo que sigue alcanza un nivel que sólo lo hemos visto en maestros como Bergman (aunque con resultados distintos, se parece mucho a una de las escenas cumbre de Gritos y Susurros) y Dreyer (algunos han visto aquí también rasgos de Ordet).
La otra película de la competencia que tuve la oportunidad de ver fue Una sombra al frente de Augusto Tamayo. Después de El Bien Esquivo, la película había despertado expectativas, sobre todo porque el director nuevamente realiza una película en un momento del pasado de nuestro país y porque se trataba de una novela que su padre había realizado sobre su abuelo.
Hablando primero de los elementos positivos, podríamos decir que es una producción muy cuidada, destacan los vestuarios, la elección de las locaciones (tanto en interiores como en exteriores), y hasta incluso el empleo del lenguaje más elegante que el empleamos ahora. El trabajo de cámara de Juan Durán también es digno de destacarse, las tomas en la selva, en las calles, en interiores poco o muy iluminados, le dan una película un registro propio, como lo tuvo en su momento El Bien Esquivo. Y por supuesto, los efectos digitales tienen momentos de lucimiento, como en la escena donde se cae un puente.
El problema está en la historia. El personaje de Enrique Aet, no termina de convencer, no nos quedan claro cuáles son sus motivaciones (¿por qué el afán de integrar siempre a la selva?), ni porque no puede establecerse nunca en lugar ni sentar cabeza. Recortar algunas escenas que no aportan nada (como el encuentro con la española en el barco), y agregar alguna otra que explique mejor la conducta de Aet, quizá hubieran ayudado a mejorar la entrega final.
Fuera de competencia tuvimos la oportunidad de ver dos películas: la primera La Petite Jerusalem de Karin Albou, una interesante mirada a un barrio compuesto por judíos y árabes (como el Jerusalén real), por parte de dos hermanas con realidades muy diferentes: Laura, una estudiante de filosofía quien quiere seguir los pasos de Kant y entregarse completamente al mundo de la filosofía y Matilde su hermana casada con un ortodoxo, quien trata de recomponer su matrimonio.
El registro de la película se acerca por momentos al documental, empleando mucha cámara en mano, y por momentos realizando una invasión casi asfixiante a la intimidad de los personajes, sin dejar de retratar la dura realidad que los rodea, un barrio que a pesar de situarse en una de las mayores capitales del mundo, es oscuro, solitario y muy peligroso.
La película se sigue con interés, aunque a veces cuesta seguir el camino de una subtrama a otra, ya que casi las dos historias tienen el mismo peso. Presentada en la Semana de la Crítica del festival de Cannes 2005, y programada tiempo después de la programación inicial, ha sido toda una suerte pescarla en el festival.
Finalmente está La Soledad del español Jaime Rosales, que cuenta la historia de dos mujeres Adela y Antonia, la primera madre soltera que llega a Madrid buscando nuevos horizontes y la segunda madre viuda de tres hijas adultas, unas de ellas con cáncer, la otra egoísta e Inés, que comparte el departamento con Adela.
Al igual que Reygadas Rosales elige un tratamiento casi documental para contar estas historias que se cruzan, con planos de larga duración y siempre fijos, aunque se vale de un recurso audiovisual, pocas veces empleado con tanta propiedad, como es el uso de la pantalla dividida, que nos permite una visión extraña y más completa de los personajes mostrados.
Los diálogos son muy naturales y a pesar de que los actores son poco conocidos, cumplen un rol muy destacable en este filme. Aunque hay momentos difíciles de seguir para el espectador poco acostumbrado, tiene en cambio otros bastante logrados, que terminan por presentar un film bastante redondo.
Para terminar, habría que insistir en el tema de la descentralización. Si bien este año, se ha llevado hasta Arequipa, el Festival bien podría retomar otras plazas como Piura o Trujillo o probar con nuevas como Chiclayo (desde acá nos ofrecemos a apoyarlos) o Cajamarca. Aunque se llame Festival de Lima, en realidad es o debería ser un festival para la mayoría de los cinéfilos peruanos, porque de lo que en realidad se trata es que NUESTRO cine, sea visto por gente nuestra.
Hasta el próximo festival.